Llevar dentro la
mañana
renovando gracias y
saludos
aunque se olviden
las respuestas.
Reflejarse en la
cara de los niños
que inundan las
bocas de sonrisas
y canciones nunca
olvidadas.
Sembrar brisas y
lluvias de hojas
desde el temblor
tímido de las nubes
que te miran desde
lo alto.
Hacer felices a los
amigos
con palabras
florecidas
y miradas cómplices.
Remover la madrugada
con espadañas
de luz que deshagan
todo entuerto
y melancolía.
Vivir y estar vivo.
Abrir puertas y
ventanas
un día más.






