La Oruga Azul.

La Oruga Azul.
La oruga se puso azul turquesa, porque presa de la luz de la poesía, reposa en las cuartillas de la mesa impregnada de tinta y fantasía… (Antonio Peláez Torres),

martes, 15 de julio de 2014

Mi alma en verso, por SOLEDAD JACOBE.


¿Cómo se expresar mi alma si no fuera en versos?
Mis sentimientos no saben expresarse si no con tu rima libre,
Con la musicalidad de tus vocales, de tus consonantes.
¡Qué sola me sentiría sin la poesía de mis pensamientos!
Desasosiego siento cuando no te encuentro,
Y cuando me apareces danzando siluetas verbales,
Mi corazón sonríe, me alegro o me apeno, pero me expreso.

Me siento poeta de instantes eternos. 

lunes, 14 de julio de 2014

ABSOLEM (Revista electrónica), Núm. 14, 15 de julio de 2014 "Poeta y poesía"


Revista ABSOLEM, editada en Guadix (GRANADA) por la Asociación para la Promoción de la Cultura y el Arte "La Oruga Azul", 
laorugazul2013@gmail.com
ISSN 2340-8634


SUMARIO



PORTADA, por MARÍA FERNÁNDEZ MONTALBÁN (Yedralina)



FOTOPOESÍA:




VIDEOMONTAJES: 



ARTÍCULOS:





RELATOS:





POEMAS: 




















Poemas, por RAFAEL BENJUMEA

Con este pañuelo blanco



Con este pañuelo blanco,
borrar quiero
la arruga que cruza a veces
tu frente recia
a la tarde,
tormenta negra sin rayos,
aguacero ácido;
los garabatos inciertos
que, a bolígrafo de sangre,
rayan tu esencia morena…
borrar quiero.
noches de sábana agria,
de sofá vapuleado,
de televisión rancia,
días de insomnio encostrado…
borrar quiero.
La hiel que van destilando
los licores de las dudas,
la amargura de la cáscara
que lleva envuelta la culpa,
aunque ésta sea inventada,
el óleo resquebrajado
de futuros imperfectos
por no objetivos, ni ciertos,
con este pañuelo blanco,
que no es más que otros pañuelos,
y que no pretende serlo…
pero es el que yo tengo…
Con este pañuelo blanco,
ya lo sabes…

Borrar quiero.

Sobre la mesa pongo un corazón.




Sobre la mesa pongo un corazón;
puedes usarlo para lo que quieras.
derrite penas, canta las nanas
con dulce acento,
sabe querer.
Lo dejo aquí a tu alcance,
para cuando antojes;
te va a servir de hombro o de almohada,
de alimento tierno, de cobijo;
hazte una casa con él,
con jardín, con flores
y sin verjas,
con puertas abiertas y ventanas frescas,
usalo a placer, que te lo presto.
sobre la mesa está, te lo dedico,
podrás acariciarlo y apretarlo
contra tu pecho, como un peluche tierno;
no te mancharás, te lo prometo,
que lo he limpiado antes de ofrecerlo.
sobre la mesa está mi corazón;
tuyo será,
si lo deseas.

Como nadar en chocolate...


Como nadar en chocolate templado,
con los párpados vencidos
de un sopor tibio, almibarado,
es quererte desde lejos
es sentir tu pulso vivo sin tacto,
pegado por dentro a las dúctiles paredes
de este corazón
tan grande
que quedó casi inundado
del temblor trémulo de tus labios
de hombre.
Como caer sin fin en almohada de plumas,
eternas y mullidas,
bajando desde ti a los cielos
y quedar allí incrustado sin dolor
es guardarte mis mejores sueños….

¿Cómo son los poetas?, por CUSTODIO TEJADA.


Corrientes y vulgares
pasean por las aceras y los parques
y pasan a tu lado
sin que te des cuenta
porque no son un bicho raro.

Hay poetas
en todos los pueblos y ciudades.

Hay poetas importantes
y otros que no los lee casi nadie.

Hay poetas con corbata
que nunca han cambiado de chaqueta.

Hay poetas con zapatos
y otros que andan descalzos.

Hay poetas que escriben una página
en cualquier libreta.
Los hay calientes como la franela
y otros con tacto de seda.

Hay poetas que meten la pata
y otros que han perdido la cabeza.

Los hay gordos y bajitos
como chinchetas
o delgados y altos
como puntillas certeras.

Hay poetas para todos los gustos
y de todos los colores hay poetas.

Hay poetas de bote y maquillaje
y otros que andan con sus versos
a pecho descubierto como kamicaces.

No hay dos poetas iguales
igual que no hay dos planetas
que tengan la misma hora.

Donde menos lo esperes
allí florece un poeta
que con sus versos consigue
que un año tenga dos primaveras.

Los hay de todos los tamaños
y también de muchas maneras.

Dulces y salados,
picantes y agrios,
como círculos o como rectángulos.

Solo tienes que buscar y encontrar
en el parterre de alguna biblioteca
a tu poeta.

Los hay que viven debajo de las piedras
y otros que vuelan por las estrellas.

Los hay que brillan como el barniz
y otros que suenan como la tierra.

Incluso si te lo propones
tú mismo puedes ser otro poeta.

Otra vez (fotopoema), por NURIA HERNÁNDEZ (fotografía) y ANTONIO BEAS (poema)


Cartas que nunca escribí. A la gaviota y el mar, por ANTONIO MEDINA GUEVARA.


Cartas que  nunca escribí.
A la gaviota y el mar.


No puedo hacerlo de otra manera; así tengo que recordarte: ligero como un gorrión y con unas alas tan fuertes como las de gaviota, y tan grande de corazón, que no te cabía en el pecho.

 ...El calor del verano ya quemaba la piel en su pleno apogeo, mientras que a nosotros se nos congelaba la sangre al paso por nuestras venas. Se fue la luz del día, pasó otra larga noche y llegaron otra vez los rayos de luz en su interminable viaje de ida y vuelta.
     Aquella noche pasada, creo que tuvo un sueño…
      Su último sueño sobre la tierra y el mar.
     Una gaviota volaba al alba y era una gaviota hermosísima. Flotaba en el azul del cielo vestida con sus alas de plata y las plumas de cristal.

     ¡Sólo quería volar…!

     Y volaba sola y decidida sobre el agua que besaba las arenas, mientras le brillaban las alas al reflejo del mar.
     Todo cuanto se veía le pertenecía: el cielo, el mar, la arena…
     ¡Tanto que se presenta a sus ojos y ella sólo quería volar!
     De pronto, sus alas se resquebrajaron y perdió el vuelo, pero la gaviota, aún con las alas rotas, quería seguir volando.  
     Cayó al agua y se confundieron sus plumas de cristal con las transparencias de la mañana; en su zambullida, despertó a la luz del mar y se vieron a los peces traspasando su cuerpo y a sus alas de plata y vidrio.
     Nos llegó la luz que venía del mar, pero fue tan corta, que al segundo llegó de nuevo la oscuridad...  En el tiempo que duró la luz vimos como los peces la agredieron hasta morderle los ojos.
     ¡Y sólo quería volar…!
     De nada le valió su fuerza y coraje, los peces la convirtieron en mil pedazos…
     Luego vimos el resultado: la gaviota eras tú; el mar tu sueño, y nosotros..., sólo la oscuridad.

     …¡Ya nunca podrías volar…!


...A mi padre.










Poesía, por PURA FERNÁNDEZ SEGURA





Musa y oficio
sostienen este palo
para tocarlo, debe el poeta
prenderse en llama.
Poco importa si  copla,
fandango, taranta o seguiriya.
Si cuelga en precipicio,
sacude el alma
un compás de  jaleo en los ojos.
Soleá  que abre una espita
y anega el pecho.
Voz rota:
pura emerge la palabra
y nace el poema.

Son de palmas, repique, quejío.

Entre cantes de ida y vuelta,
al poeta  se le va la vida,

se nos  va  la vida.