La Oruga Azul.

La Oruga Azul.
La oruga se puso azul turquesa, porque presa de la luz de la poesía, reposa en las cuartillas de la mesa Impregnada de tinta y fantasía… (Antonio Peláez Torres),

miércoles, 14 de junio de 2017

Mari Trini: déjame recordar, por LEANDRO GARCÍA CASANOVA.



María Trinidad Pérez de Miravete-Mille y Pascual del Riquelme, conocida artísticamente como Maritrini, falleció el 6 de abril de 2009, a los 61 años de edad, en Murcia, a consecuencia de un cáncer de pulmón. Aquella noche volví a escuchar su canción Amores, que con el tiempo se convirtió en la más famosa de su carrera. En 1970 yo tenía 17 años y creía estar enamorado, pero en realidad me enamoré de esta canción, o quizá de Mari Trini, aunque la haya olvidado durante estos años. También escuché de nuevo Un hombre marchó: dejó la casa, / dejó la ciudad, / se fue dulcemente, / ningún reproche, / nada que objetar…. En una entrevista realizada en el 2001, Mari Trini recordaba aquellos tiempos, cuando comenzó, con su guitarra al hombro: Una chica, si decía que quería ser cantante, era como si dijera que quería ser puta. Yo tenía ya compuesto el álbum de Amores, pero el director de la casa de discos decía que una mujer no era capaz de componer canciones, así que no prestó atención a mis temas. ¡Imagínate! Parece que estamos hablando de la Edad Media y fue hace 30 años. Lo cuentas ahora y nadie te cree.

Pero, cuando vendió cien mil discos, el director ya confió en ella: Iba de un sitio a otro con mis vaqueros y fumando ducados, porque no me daba para más, y me decían: ‘¡Mira, ahí llega la machota!’. Luego, siguieron metiéndose conmigo. Un día, un manager me dijo: ‘Tú, con esos vestidos negros y largos, como un cura, no te vas a comer un rosco’. Yo dije, ‘ya lo veremos’. Y cuando me comí 300, me cambié de vestuario… ¡Lo que he tenido que aguantar! Creo que en el Corpus de 1970                –entonces, las casetas de la feria se montaban en el Paseo del Salón–, vinieron a cantar a Granada Mari Trini y Las Grecas, con su canción de moda Te estoy amando locamenti. Yo iba con un amigo, que estaba medio borracho, reconocí a Mari Trini por el ferial y le diría cualquier gansada, el caso es que nos sentamos a tomar una cerveza con una amiga que la acompañaba. Como no se fiaba de nosotros, dijo que pusiéramos los carnés encima de la mesa. Y allí estuvimos charlando un rato, donde le confesé mi admiración por sus canciones. Era bajita pero agradable y, cuando días más tarde se lo conté a mi amigo, no se lo creía. Algo parecido le ocurrió a ella, cuando cantaba en las terrazas del Barrio Latino de París, y se tomó una cerveza con el inolvidable cantante Jacques Brel. A Mari Trini le gustaba cantar la famosa canción Ne me quitte pas, del cantautor belga.

La canción Yo no soy ésa (que tú te imaginas) la editó en Francia, mientras que en España estuvo prohibida: Me dijeron que era una canción demasiado ambigua. Fueron tiempos difíciles. Tenía mucha libertad por dentro y muy poca por fuera. Eso hizo que se produjera en mí un choque brutal, así recuerda Mari Trini aquel ambiente machista e intransigente, mientras sigue diciendo: ¡Pensaba que todo era bonito! Luego vi la otra realidad. Un día descubrí que yo era diferente, lo supe bien y ésa ha sido mi cruz. Por lo menos yo me siento así, porque tengo la necesidad de adaptarme a los demás, porque la vida no me trató muy bien y porque yo tampoco me traté muy bien. La letra de la canción Cuando me acaricias es poesía en movimiento, como las canciones de Cecilia, las dos grandes cantautoras, hoy completamente olvidadas. Cuando me acaricias: Cuando la lluvia cae, / se funde el hielo, / cuando me acaricias, / se quema el fuego… / nos marcharemos lejos de nuestro pueblo / y tendremos una casa de lluvia, amor y fuego. Luego vendrían las canciones Yo confieso, Ayer, Mañana, Amanecí en tus brazos y Déjame: Déjame soñar, / déjame, / tengo que llegar, / no quiero quedarme atrás, / los sueños son míos, / déjame soñar…

La gente me quiere y me dice: Yo me casé con…, yo conocí a mi marido con Ayer. Lo que me asfixiaba era el ambiente musical, el espectáculo y todo lo que le rodeaba. Así  que dije, me voy de Madrid. Una retirada a tiempo es una victoria. Mari Trini recuerda que, cuando conoció al director de cine, Nicholas Ray, le propuso una versión femenina de la película Rebelde sin causa, que protagonizó el mítico James Dean: Creía que yo podría ser una gran actriz y tenía el proyecto de rodar conmigo ese largometraje en Yugoslavia, pero murió y se acabó todo. Y, en aquellas visitas a Londres, conoció a Paul McCartney y a Roman Polanski. El 8 de marzo de 2008, con motivo del Día de la Mujer, Mari Trini recibió el premio Lucha por la Igualdad concedido por la Comunidad Autónoma de Murcia, por retratar a través de sus melodías las carencias, problemas y desigualdades de la mujer. Este fue uno de los últimos actos públicos a los que asistió la cantante.

De todas sus canciones, la cantante prefería Palabras, quizá porque recoge su pensamiento y su trayectoria: Palabras que deforman nuestras vidas, palabras que destruyen la sonrisa, palabras dichas sin ninguna prisa… palabras. Transcribo su canción Amores, que es como una añoranza del sentimiento perdido: Amores se van marchando / como las olas del mar. / Amores los tienen todos, / pero quién los sabe cuidar./ El amor es una barca / con dos remos en el mar / un remo aprieta mis manos, / el otro lo mueve al azar. / Quién no escribió un poema / huyendo de la soledad, / quién a los quince años / no dejó su cuerpo abrazar / y quién, cuando la vida se apaga / y las manos tiemblan ya, / quién no buscó ese recuerdo / de una barca naufragar. / Amores se vuelven viejos / antes de empezar a amar / porque el amor es un niño / que hay que enseñar a andar. / El amor es como tierra / que hay que arar y sembrar / míralo al caer la tarde / que no lo vengan a pisar. / Quién no escribió un poema…

Tengo un disco compacto, con la grabación sonora original de la casa discográfica Hispavox, con once canciones, donde aparece una Mari Trini joven con su guitarra al hombro: J’attendrai –tan triste como cualquier canción de amor perdido–, Vive, Vals del otoño, En una noche callada… Las escucho mientras escribo estas letras y me pregunto cómo es posible que estas melodías poéticas y vibrantes, llenas de romanticismo y con ese ritmo alegre, hayan caído en el olvido, en medio de tanto ruido y chabacanería. Si hubiera sabido que Mari Trini vivía en Caravaca, me habría acercado a saludarla y a recordar viejos amores. Señalar, finalmente, que a la cantante murciana le dedicaron una calle en Caravaca de la Cruz, en 2009, unos meses después de fallecer.

Este artículo fue publicado en La Opinión de Granada, unos días después de la muerte de la cantante.


2 comentarios:

  1. ME e quedado parado , si que peleo por salir adelante, una publicación interesante y currada, personalmente me gustaba esta chica como lo hacia. era muy buena. Gracias Leandro.

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  2. Disculpa, Antonio, que no te haya contestado antes. Sus canciones románticas eran insuperables, pero ya ves, nadie se acuerda de esta cantante poeta

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