La Oruga Azul.

La Oruga Azul.
La oruga se puso azul turquesa, porque presa de la luz de la poesía, reposa en las cuartillas de la mesa impregnada de tinta y fantasía… (Antonio Peláez Torres),

domingo, 10 de diciembre de 2023

AHORATELEO, revista literaria. Número 4. Diciembre de 2023.


Editado en Guadix, Granada 

por Asociación para la Promoción de la Cultura y el Arte "La Oruga Azul"

ISSN  2952-5721



SUMARIO


ENTREVISTAS:
















































 

Entrevista a Pepe Romero, autor de Eslabones rotos.


 

Háblanos un poco de ti.

Pues de mí puedo decir lo que siempre refiero: Idealista y soñador perenne, con cuerpo de hombre alma de niño y corazón de poeta. Vamos, con todas las papeletas, según los tiempos que corren, para estar en el bando de los eternos perdedores. No es que esté de bajón ni sea pesimista, solo me remito a una realidad fehaciente y palpable.

    

¿Qué podemos encontrar entre las páginas de Eslabones rotos?

 En las páginas de la novela, “Eslabones Rotos” Podemos encontrar: Amor y entrega incondicional de madre, retazos de vidas, alegres unas, tristes otras y nefastas algunas. Vamos, la ensalada misma que conforma la vida. Hay capítulos duros unos, alegres otros. Algunos, pienso que oscuros. Pero ante todo y sobre todo, he intentado profundizar en lo controvertido del alma humana, no sé si lo he conseguido, eso será el lector quien lo decida y juzgue.

 

¿En qué ingrediente reside la fuerza de este libro?

 Pienso que, ante todo, en la entrega y amor incondicional de una mujer y madre, que en definitiva es de donde irradian todas las demás vivencias y personajes. En primer lugar, la mujer, cuidando de su padre con dedicación y mimo, a pesar de lo difícil de la convivencia, y después, dándolo todo por su hijo, a pesar de tener que luchar con su propia conciencia, enfrentándose a la disyuntiva de tener que dirimir el feo asunto moral que le abofetea con saña.

 

¿Cómo describirías tu trayectoria de escritor desde la primera publicación hasta esta última?

Pienso, que siempre exponiendo la realidad misma sin aderezos ni flores. Mostrándola tal y como se nos presenta ante nuestros ojos

 

¿Cuál fue el último libro que leíste? ¿Por qué lo elegiste?

Bueno, el último, el poemario “Cosmogonía del caos” de Carmen Hernández Montalbán, una delicia para los sentidos. Y en cuanto a Narrativa, “El narrador de historias” de Harold Robbins; un libro que compré en Gijón en un mercadillo callejero. Yo ya había leído a este autor, pero la verdad es que me sorprendió gratamente este libro. En definitiva, el libro me costó solo un euro, pero el contenido me agradó bastante, creo que valió la pena.    

 

Y ahora qué, ¿algún nuevo proyecto?

 Si, hoy mismo acabo de ponerme en contacto que la Editorial, para iniciar la elaboración del nuevo proyecto que espero que no tarde mucho tiempo en salir del horno


Entrevista a Javier Gilabert, autor de Todavía el asombro.

 


Háblanos un poco de ti.

Para empezar, soy maestro; maestro avemariano (de las Escuelas del Ave María), felizmente casado y padre de dos hijos maravillosos. Y de unos años a esta parte, escribo poesía. Llegué al mundo poético de la mano de PoeAmario (Círculo Rojo, 2017), un proyecto que combinaba poesía y solidaridad, pero es En los estantes (Esdrújula Ediciones, 2019), el que considero mi primer poemario. Hasta llegar a Todavía el asombro (Ediciones del Gallo de Oro, 2023), con el que obtuve el Premio Blas de Otero-Ángela Figuera, han sido muchas las cosas hermosas que me ha traído esta disciplina, como publicar Bajo el signo del Cazador o Sonetos para el fin del mundo conocido a cuatro manos con Fernando Jaén y Diego Medina Poveda, respectivamente, coordinar antologías tales como la antología de textos contra la violencia machista Granada no se calla (Esdrújula, 2018), Versos al amor de la Lumbre (Revista Lumbre, 2020), Para decir amor, sencillamente (Diputación de Granada, 2023), un homenaje a Rafael Guillén, o La satisfacción del deber cumplido (Esdrújula, 2023), con motivo de la celebración del centenario de la muerte del Padre Manjón, fundador de las escuelas en las que desempeño mi labor docente. En estos años también he tenido la fortuna estar detrás de dos secciones de entrevistas en SecretOlivo.com, de colaborar con la revista musical Efe Eme, o de crear junto con Fernando Jaén y Gerardo Rodríguez Salas el Premio Nacional de Poesía “Ciudad de Churriana”, único en nuestro país que galardona a un libro publicado y a su editorial.

¿Qué podemos encontrar entre las páginas de Todavía el asombro?

Los lectores y las lectoras de Todavía el asombro se encontrarán, en primer lugar, un poema que sirve a la manera de mapa para guiarlos en su lectura. El poema, dividido en cuatro partes, da las claves de lectura de dichos capítulos. En cada uno de ellos hay trece poemas muy breves, a la manera de los epigramas clásicos -aunque no en el mismo tono- que con un lenguaje sencillo recogen una serie de reflexiones sobre la vida, también acerca de la escritura poética, pero sobre todo que pretenden poner en valor la importancia de lo que la vida nos da, de aquello que cotidianamente tenemos a nuestro alcance y que tan a menudo desdeñamos precisamente por eso. De una parte, es un compendio de la mirada; de otro, una suerte de “carpe diem”. Para cerrarlo, un soneto blanco hace las veces de Coda y termina remarcando aquello que pretende expresar el libro: “tan sólo es posesión la vida ahora”.

¿En qué ingrediente reside la fuerza de este libro?

Eso es algo que habrán de decidir sus lectores. En mi opinión, su aparente sencillez y la brevedad de sus poemas, pero con un mensaje claro y -al menos, eso espero- profundo. También en el ritmo de sus versos. He intentado que los poemas tengan su propia música.

¿Cómo describirías tu trayectoria de escritor desde la primera publicación hasta esta última?

Como comentaba anteriormente, han pasado cinco años desde que autoedité PoeAmario, por casualidad como quien dice, hasta Todavía el asombro. Afortunadamente, en este tiempo he tenido la enorme fortuna de conocer y aprender de grandísimos poetas como Juan Carlos Friebe o Rafael Guillén, por mencionar dos, aunque cuento entre mis amigos con muchas y muchos poetas de cuyos consejos aprendo a diario. Quiero creer que he hay una evolución en el decir y en el cómo decirlo en estos años.

Por otro lado, en todo este tiempo he tenido la suerte de conocer personas maravillosas, seres de luz con los que comparto prácticamente a diario vida y poesía. Sin duda, me quedo con eso.

¿Cuál fue el último libro que leíste? ¿Por qué lo elegiste?

Acostumbro a llevar varios libros adelante. Según el momento del día, leo narrativa o poesía, ensayo... Así pues, si os parece, citaré uno de cada. En narrativa, Martinete del Rey Sombra (Jeckyll & Jill, 2023), de Raúl Quinto. Lo elegí porque Raúl es un grandísimo escritor y porque la temática, el intento de genocidio del pueblo gitano en la España del rey Fernando VI y del Marqués de la Ensenada, me pareció muy interesante: desgraciadamente era un tema “borrado” de los libros de historia y Quinto nos acerca a esa realidad terrible con un libro preciosamente escrito; en poesía mencionaré 174517 [El corazón del pájaro] (Cenlit Ediciones, 2016) un poemario con el que Tomás Hernández obtuvo el Premio Ciudad de Pamplona y que nos acerca el testimonio en primera persona de los protagonistas de otro genocidio, el del pueblo judío a manos de los nazis. Sin duda, uno de los libros que más me han conmovido últimamente. Por último, mencionaré Seres de un día (La isla de Siltolá, 2017), del poeta cordobés Antonio Luis Ginés, un híbrido entre el ensayo y la prosa poética que incide en la reflexión de la propia producción poética. Recomiendo encarecidamente a quien lea estas líneas que se haga con ellos: los disfrutará.

Y ahora qué, ¿algún nuevo proyecto?

“Proyecto” es mi segundo nombre [risas]. Desde que llegué al mundillo literario no he parado de poner en marcha proyectos que me han parecido interesantes por diversos motivos (como fue el caso de Granada no se calla (Esdrújula, 2018), una antología de textos contra la violencia machista). En esta inercia he tenido la fortuna de hacer equipo estable con mis queridos Fernando Jaén y Gerardo Rodríguez Salas y con ellos estoy preparando ya la tercera edición del Premio Nacional de Poesía “Ciudad de Churriana” que coordinamos conjuntamente, y la segunda de “Vega Poética”, el festival de poesía que va aparejado a dicho Premio. También hay en marcha otros proyectos corales, y en distintas fases. Pronto podré contar más sobre alguno de ellos. En lo estrictamente personal, sigo leyendo y escribiendo, pero ahora toca darle a Todavía el asombro una vida digna. Quedan aún varias presentaciones por delante y me ilusiona muchísimo poder darlo a conocer a nuevas y nuevos lectores. Pero sin lugar a dudas, el proyecto más especial en el que estoy trabajando es la tercera edición de "La poesía es cosa de niños” una antología de poemas de mis alumnos de 4º de primaria que publico a final de curso (las dos anteriores pueden descargarse gratuitamente en mi web, www.javiergilabert.es).


Entrevista a Eduardo Moreno Alarcón, autor de Ojos de vidrio.


 


Háblanos un poco de ti.

Buff… A ver qué digo ahora. Me considero una persona muy afortunada. Doy gracias a la vida por tener a mi lado a una mujer maravillosa (responsable de que escriba) y contar con amig@s del alma. Trato de disfrutar con las cosas sencillas. Odio los egos. Adoro el teatro y la naturaleza (salgo de ruta senderista con frecuencia). Siento la música como una parte de mí. Me gustan el orujo y el buen whisky de malta escocés. No entiendo la vida sin escribir. Soy un apasionado de la literatura fantástica desde que era adolescente. Puedo ser mi peor enemigo. No quiero dejar de aprender.

¿Qué podemos encontrar entre las páginas de Ojos de vidrio?

Se trata de una novela corta de terror psicológico sobre el mal que es inherente al ser humano. No emplea un miedo de sobresaltos, sino que se sirve de la atmósfera y los traumas para crear un clima de tenso desasosiego. Es una historia muy intimista y cotidiana que ahonda en la psique más oscura de su protagonista, Alejandra, una preadolescente inadaptada, en pleno cambio físico, que vive a atrapada en un entorno opresivo: casa, familia, amigas, un pueblo cerrado sobre sí mismo. Se ve perseguida por fantasmas del pasado y del presente.

¿En qué ingrediente reside la fuerza de este libro?

Ismael Martínez Biurrum, autor del prólogo, define la novela como una historia de adolescencia y fantasmas tan sutil como implacable. Personalmente, considero que la fuerza del libro reside en tres aspectos: la ambientación cotidiana rural, la atmósfera opresiva y el enfoque psicológico de diálogo interior a través del uso de la segunda persona. La prosa, precisa y poética, también juega un papel esencial. Por último, me gustaría destacar la cuidada edición a cargo de InLimbo, con una portada tremenda.

¿Cómo describirías tu trayectoria de escritor desde la primera publicación hasta esta última?

Un camino de aprendizaje, descubrimiento, esfuerzo y disfrute, en el que he tenido la fortuna no sólo de publicar, sino, sobre todo, de encontrar personas con un talento impresionante. Como digo siempre, no hay mejor regalo que compartir esta aventura creativa. Intento buscar nuevos retos, propuestas diferentes. Narrativamente, he ido ampliando mis influjos y acercándome a una prosa más precisa, con pinceladas poéticas, desprovista de ornatos superfluos. Siempre me esfuerzo en mejorar.

¿Cuál fue el último libro que leíste? ¿Por qué lo elegiste?

Las cosas que perdimos en el fuego, de Mariana Enríquez. Tenía muchas ganas de adentrarme en su universo y prefería hacerlo leyendo, en primer lugar, sus libros de relatos. Esta lectura me ha fascinado. Maravillosa escritora. Una maestra de lo inquietante.

Y ahora qué, ¿algún nuevo proyecto?

Pues sí, actualmente estoy trabajando en un libro de cuentos de agro-horror (un género naciente deudor de Ofrendas, de mi admirada paisana Ana Martínez Castillo). Por otro lado, en 2024 verá la luz una antología homenaje a la escritora Shirley Jackson en la que he tenido el honor de participar.

Entrevista a Pura Fernández Segura, autora de Ciega claridad.

 


Háblanos un poco de ti.

Para empezar decir que hablar de mi misma, me resulta harto complicado. Sobre todo porque la percepción que solemos tener de nosotros es cambiante, brumosa y a la vez nítida, cuando la memoria bondadosa,  nos retrotrae a la edad de la inocencia. Pienso, que si algo nos define  es el tiempo de la infancia, con esa impedimenta apagamos el hambre y la sed del camino y abrimos el corazón  a los otros. A veces también quedamos sorprendidos  preguntándonos quien  pueda ese ser extraño,  que lleva nuestro rostro y que  apenas conocemos. Así pasamos la vida intentando averiguar quiénes somos y tengo mis dudas de que al fin lo logremos.

En cuanto a mi formación académica, soy Licenciada en Geografía e Historia y Grado en Ciencias Teológicas. Poeta, amante de la lectura e intelectualmente inquieta. Me ha interesado el estudio y el conocimiento en general como medio para entender  y dignificar mi  mundo y el mundo. Disfruto con la pintura y la música. Comparto a partes iguales mi gusto por la ciudad y  la contemplación de la naturaleza.

Comencé a escribir desde pequeña, cuando tuve conciencia de por alguna razón   mis ojos miraban las cosas de manera distinta, al resto de los niños de mi edad.

Detesto la ignorancia y  por esa razón intento leer, estudiar y profundizar en aquello que me interesa.


¿Qué podemos encontrar entre las páginas de Ciega Claridad, tu último poemario publicado?

Bueno, el  título del poemario, Ciega Claridad, puede dar algunas pistas sobre su contenido. He querido  fusionar dos palabras aparentemente enfrentadas: ciega y claridad, mediante el sortilegio del lenguaje poético, procurando que  cobren sentido y provoquen distintos pulsos interpretativos. Pulsos que transitan en torno a dos vertientes. En la primera, oscuridad y luz aparecen como elementos contrarios que se amalgaman en torno a la búsqueda de la identidad del ser y el deseo de transcendencia. Hay en este poemario un deseo de expresar esa pulsión que nos empuja a religarnos con el misterio, con lo Otro o si se quiere con  Dios desde una perspectiva creyente, como es mi caso. Es preciso atravesar la noche para contemplar el resplandor de la aurora. Cruzar el silencio y su desierto para dar con el agua y la sombra de las  palmeras. Será allí el lugar propicio  para las manifestaciones epifánicas. Cuando el sol está en su cenit y desaparece la sombra, porque quien se atreve a elevar la  mirada aún a riesgo de perder la los ojos,   descubre un espacio de luz extrema, un punto ciego, en el pudiera estar la nada y todo. Espacio lindero donde adivinamos la presencia de lo  sagrado, el deseo de completud, aquello que apenas somos capaces de decir porque rebasa la palabra misma.

En la segunda vertiente, el poemario transita por la luz y la oscuridad que en este caso, se plasman como principios coadyuvantes que vertebran la existencia humana: por un lado el amor, la belleza, el desprendimiento o la compasión y de otro lado el mal moral representado por la guerra, la soberbia, la hipocresía, la injusticia o la ambición desmedida.

Ambas vertientes fluyen ensambladas en las dos partes que conforman este poemario: Temet nosce y  cerrado de mis horas.

 

¿En qué ingrediente reside la fuerza de este libro?

Pienso que Ciega claridad se compone distintos elementos conceptuales que van orquestando un discurso poético  que le da unidad de sentido y solidez. La indagación, el  despojamiento y la introspección con que fueron  saliendo a la luz estos poemas, estimo  que  le infunden fuerza y verdad a una poesía depurada, sin artificio y que  aspira a conmover, provocar la reflexión o la interpelación.


¿Cómo describirías tu trayectoria de escritor desde la primera publicación hasta esta última?

Pues supongo que he ido creciendo, aprendiendo y consolidando mi forma del “decir poético”. Si me resulta difícil hablar   mi misma, más complicado me resulta explicar o argumentar  acerca de la poesía que escribo, prefiero que  el lector  dé su opinión o en su caso el crítico.

 Sobre  Ciega Claridad,  entre otras cosas, se ha dicho que es un libro de madurez en el que la pulsión lírica adquiere una voz genuina que se reconoce por su singularidad. Poemas  impregnados por ese misterio inspirador que hace de la auténtica  poesía, verdad y emoción. Y donde  confluyen contenido y forma, experiencia vital, además de  una sólida formación intelectual.  Versos profundos que exhalan la zozobra que procura la mordedura del tiempo y también la claridad del amor que sostiene fragilidad  que nos acompaña.

Opiniones generosas que no puedo sino agradecer y que animan a seguir aprendiendo y profundizando…


¿Qué libro estás leyendo? ¿Por qué lo elegiste?

Pues ahora estoy leyendo una Antología de  textos filosóficos de María Zambrano.  A la par ando con la lectura de la obra de algunas escritoras y escritores de  cuales vengo impartiendo un Ciclo de Conferencias, en el Aula Permanente de la Universidad, en su sede de Guadix.


Y ahora qué, ¿algún nuevo proyecto?

Sigo escribiendo… y a saber si cuajará o dará en un nuevo poemario.

No hay prisa, los libros salen cuando ellos quieren. Sólo hay dejarse para escuchar en silencio, lo que nos viene dicho…

 


Entrevista a Alicia Choin, autora de El peso de las mantas.

  




Háblanos un poco de ti.

 La versión oficial, la que se pone en el c.v., es: licenciada en Traducción e interpretación, me dedico al mundo de la traducción desde hace casi 25 años, y participo activamente en actividades literarias y musicales. La versión vital es que soy una apasionada del momento porque soy consciente de la fugacidad de la vida. Lo que tengo en este instante es realmente lo que tengo. Me encanta viajar, la historia, el arte, la música, los idiomas, la escritura/lectura, la naturaleza, cocinar, cantar, bailar… Sé que gran parte de estas aficiones son comunes en muchas personas cuando se les pregunta. Para mí no solo son una respuesta verbal, son una respuesta de vida, de mis minutos, de mis días… Me siento muy afortunada con mis amigos y familia. Aunque suene a tópico, adoro a mis hijos. Me entusiasma mi trabajo. Me encanta reír y pisar la vida dando saltitos como hacen los niños. Por supuesto hay horas grises en las que siento la necesidad de llorar por las esquinas, pero la mayoría de mis momentos son soleados, por lo que me siento muy afortunada. Tenemos que recordar que el mal tiempo es temporal.

 

¿Qué podemos encontrar entre las páginas de El peso de las mantas?

 Un reflejo de la vida: amor, desamor, pasión, familia, amistad, traición, venganza… Encontramos también referencias históricas que se enmarcan en la época en la que se desarrolla la novela (años 30 y primera mitad de los años 40 del siglo XX). Pero sobre todo, la consciencia de que la persona está por encima de los hilos del poder y que en todas partes hay gente buena y mala.

 

 ¿En qué ingrediente reside la fuerza de este libro?

 En la exploración de la persona como ente autóctono e individual.

 

¿Cómo describirías tu trayectoria de escritor desde la primera publicación hasta esta última?

 Ha sido un camino con sus altibajos. Los primeros años, tras la publicación de mi primer libro, seguía sin considerarme escritora. Recuerdo que incluso me daba cierto pudor decir que era escritora. Me acercaba al mundo literario de la misma manera que me distanciaba. Había momentos en que me preguntaba “¿qué hago yo aquí?” Pero luego surgió dentro de mí una consciencia literaria y de confort con ese entorno en el que he hecho grandes amistades y disfruto de la maravillosa sensación de descubrir a los demás y descubrirme a mí en la palabra. En la actualidad, la escritura es parte de mi cotidianeidad como lo es mi otro trabajo en el sector de la traducción, la música, mi familia y mis amigos.

 

¿Cuál fue el último libro que leíste? ¿Por qué lo elegiste?

El libro de sonetos maravilloso “La luz que no nombro” de mi amigo Paco Sánchez que estará disponible en febrero. Paco tuvo la generosidad de pasármelo para que lo leyera y ha sido todo un descubrimiento. Sus sonetos tienen el ritmo perfecto y sumergirse en su lectura es adentrarse en un trepidante mundo de sensaciones y sentimientos con el que nos sentiremos tan identificados como parte de nuestra experiencia vital.

 

Y ahora qué, ¿algún nuevo proyecto?

Estoy terminando un poemario de tono más optimista. Mis hijos a menudo me preguntan por qué gran parte de mi poesía es triste. Siempre les digo que me parece que los poemas tristes tienen más peso que los felices y llegan más hondo. Pero reflexioné sobre sus palabras y decidí escribir un poemario que exaltara la belleza y felicidad del amor sentimental. Estoy pensando también volver a los relatos cortos, un género que me encanta y que he tenido un poco abandonado en los últimos años.

 

Entrevista a María Pizarro, autora de Campanas de libertad.



Háblanos un poco de ti.

Soy poeta y actriz, aunque como decía mi padre, cada uno se gana la vida como puede: trabajo para la Administración de Justicia y soy Experta en Criminología. Tengo voluntad para la organizar eventos, aunque no soy gestora cultural. Desde 2015 coordino un Festival, que tiene su origen en República Dominicana, ideado por la poeta y diseñadora gráfica, Jael Uribe, Grito de Mujer. Con él he recorrido toda la provincia de Córdoba, con recitales poéticos y musicales, y exposiciones de obras de arte. Marzo de 2024 será nuestra décima edición. Son muchos los artistas que han pasado por este festival, y yo estoy francamente orgullosa de haberlo mantenido durante una década, en defensa de la mujer y contra la violencia de género, ambos aspectos tan necesarios en la sociedad de hoy en día. También colaboro, siempre que puedo, en festivales y eventos con carácter solidario o social. Para mí, este matiz es fundamental. Casi todos mis libros tienen una intención, una denuncia. Y si en alguna ocasión se me ha pedido que definiera mi poesía, he dicho que es social, sin lugar a duda.

 

¿Qué podemos encontrar entre las páginas de Campanas de libertad?

Campanas de libertad es un ejemplo claro de este tipo de poesía con mensaje social: aborda la problemática del juego patológico. Es una llamada de atención, una alerta contra esta situación: nos venden el juego por televisión; en internet es accesible incluso a menores, y todos nuestros barrios están plagados de salones de juego.

 

¿En qué ingrediente reside la fuerza de este libro?

Creo   que está en la dulzura y la ironía de sus poemas: en la forma de presentar al “jugador”, la esperanza de la curación, la comprensión y en el respeto hacia el enfermo y su entorno; las anécdotas y los juegos infantiles que ocupan la parte central del libro.     

 

¿Cómo describirías tu trayectoria de escritor desde la primera publicación hasta esta última?

 Soy una escritora que se toma su tiempo: he intentado que mis libros no sean uno el calco de otro. Y eso me lleva sus horas de reflexión. Aunque como he dicho, no se pierde esa orientación social en cada uno de ellos, al menos he intentado que en la forma sean diferentes: utilizando métricas o gustos estéticos dispares. Por ejemplo, en mi libro Miembro fantasma, con el que obtuve el Premio Solienses en 2016, dediqué un capítulo al haiku; seguidamente en La libertad de la herida, solo utilicé esta métrica, y aunque me gusta mucho, no he vuelto a utilizarla. Es cierto, que la poesía breve es mi favorita, y en Campanas de libertad, era necesaria una poesía desnuda, que permitiera al lector la reflexión y dilucidar sus propias conclusiones. Debemos tener en cuenta que no es un tratado, ni un estudio sociológico, sino un libro de poesía que habla sobre la ludopatía. Aunque en su forma, hay quién me ha dicho que conecta con mi primer libro: Lyrica 75, éste también surge de una necesidad personal y algún día contaré si volviera a editarlo.    

 

¿Cuál fue el último libro que leíste? ¿Por qué lo elegiste?

Ahora mismo estoy leyendo “El libro de la desobediencia” de Rafael Courtoisie, que tiene como escenario un Japón fantástico y milenario. Soy tallerista de este escritor    uruguayo e intento conocer su obra. Tengo pendiente, me lo acaban de regalar “Donde anida el rayo” de la poeta también uruguaya Amanda Berenguer

 

Y ahora qué, ¿algún nuevo proyecto?

Tengo dos libros que saldrán de forma inminente “Días ridículos”, que curiosamente escribí hace más de veinte años, y se quedó en un cajón. Ahora lo ha recuperado la editorial Aliar de Granada, para su colección Averso. Esta ciudad es muy importante para mi trayectoria, fíjate que los primeros poemas que publiqué fueron en la ciudad de Guadix, en un libro colectivo llamado Menacir. Y me llena igualmente de satisfacción la antología Distopía (en femenino) recopilación de Pepa Merlo, también con la granadina, Elenvés editoras, publicada este mismo año.