La Oruga Azul.

La Oruga Azul.
La oruga se puso azul turquesa, porque presa de la luz de la poesía, reposa en las cuartillas de la mesa Impregnada de tinta y fantasía… (Antonio Peláez Torres),

sábado, 14 de mayo de 2016

Boabdil, por ISABEL PÉREZ ARANDA.



No siento el dolor que hubiese deseado sentir,
no siento consuelo de cuanto pude sufrir,
se rompe el cielo y la tierra, mi alma partida en mil,
anhelos por un mañana desafiante y hostil
me rondan cada segundo, dudas, rencores, miedos a mil,
me aferro rasgando el suelo, existir o sucumbir.
Angustia despiden mis poros mi rabia como el hollín
mi sangre ya no es mi sangre mi sangre se ha vuelto gris.
busco en glorias anteriores para ver con lucidez,
busco gozos en las sombras evadiéndome en el ser,
se rompe el cielo y la tierra que ya no me deja ver.
Desparramado en la sierra deje flores carmesí
desparramado en el agua reflejo de lo que fui,
busco en el blanco silencio la pureza de mí ser,
busco en el fondo de mi alma el blanco de mi niñez.
Oigo voces en mi mente, suenan, no se de quien,
alto, fuerte, contundente, ya me siento enloquecer,
amado y desamado, desdeñado y olvidado,
blanco y negro por doquier.
Se rompe el cielo y la tierra y lo que yo pude ser.
La luz me absorbe y supera, siento y no siento,
tormento y traición, venganza y ambición, mentiras sin razón.
¡Cuánto he tenido y no tengo, cuánto fui y no soy¡
Ser y hacer lo que quisieron de mí,
ser y hacer obediencia fue mi fe,
añoranza de mis hijos, añoranza de mí amada,
castigo he de tener por tanto amor que me daban.
Espadas y algodones cubrieron mi cama,
dueño, criado, señor, esclavo, esposo y padre, todo y nada,
marioneta refinada con las cuerdas recortadas.
Se disipo el amor del pueblo muerto en si de tanto asedio,
se evaporo mi fe, no supe guiar mi reino, no supe regir al pueblo,
para poder contemplarme, abandono mente y cuerpo,
morir, para mis adentros, vivir, sin estar viviendo,
es cuanto quiero y espero es cuanto lloro pidiendo,
se rompe el cielo y la tierra, suplico ya mi momento.
No oigo mi ronca voz porque ya ni eso tengo,
que mis ojos ya no ven que mi olfato huele a muerto,
ni mis manos son mis manos cuando fueron mi sustento,
se rompe el cielo y la tierra la mar que la llevo dentro.
¡Que puedo pedir ¡ si puedo, para no sentir el hielo.
¿A Quién puedo rezar? y pido que me endulce el sentimiento.
Para marchar de mi tierra con el semblante disperso,
sin fijar la vista en nada y atormentarme sintiendo,
se rompe el cielo y la tierra y yo me rompo por dentro.
En mi tiempo de destierro, Andarás mi cielo, mi infierno,
mil males corroyendo.
Desnudo en cuerpo y alma, desnudo no siento nada,
busco en guerras y contiendas las espadas que me hieran,
fuerzo la loca fortuna y ni siquiera me araña,
¡Cuan mal hice¡ para aun seguir viviendo,
se rompe el cielo y la tierra la espada que llevo dentro.
Canas sembraron mis amaneceres presos,
grietas surcaron mi piel al temor de tanto incierto,
mi tierra ya no es mi tierra mí tierra son mis lamentos,
andaluz de raza y casta, andaluz en vida y muerto,
no puedo cambiar ni quiero lo que de mi ya dijeron,
no tengo fuerzas ni quiero desmentir tantos entuertos,
mensajeros que me traen conspiraciones e intrigas,
maquinaciones perversas por el poder más incierto.
Se rompe el cielo y la tierra mis hijos son mi sustento,
me acoge la seca mar el país de mis ancestros,
consolarme es cuanto busco y marcharme con el viento,
retener en la memoria inolvidables recuerdos,
que me arrastran que me embargan y a la vez ya no lo siento,
la paz se me instalo dentro.
Se rompe el cielo y la tierra me habéis dejado sin sueño.
Algo me llevo en el alma, algo que ya no me arrancan.
Cuanto amor me profesaron Granadinos de mi alma,
muestra que guardo muy hondo,
mi sierra blanca y nevada, Jazmines, rosas y malvas,
los patios y las granadas y el agua que me emborracha.
Larga vida me dio Alah para poder recordarla,
larga vida a mi pesar, que lejos deje mi alma,
callejuelas adornadas balcones con tanta gracia,
sabor de tierra dulzona olor de las amapolas,
sabor al agua de sierra y la mar tras las montañas.
Cuantos cultos la idolatran y conviven sin pesanza,
cuanta cultura dejaron cuanta historia reclamada,

mi sierra, mi Alambra, mi Granada, mi Andalucía dorada.

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