La Oruga Azul.

La Oruga Azul.
La oruga se puso azul turquesa, porque presa de la luz de la poesía, reposa en las cuartillas de la mesa Impregnada de tinta y fantasía… (Antonio Peláez Torres),

viernes, 14 de octubre de 2016

Romerilla por RAFAELA HAMES CASTILLO.


   Romerilla se está bañando. En esta ocasión no pudo resistir la tentación y sucumbió a cumplir su deseo más oculto: Convertirse en ninfa, ondina o sirena… nunca logré saber, exactamente, a qué se refería en la placidez de sus sueños, cuando echada a su lado, disfrutaba de la paz de su profundo y relajado resuello mientras ella dormía.

     Aparece feliz, entre las aguas: Se sabe amada. Es por ello que aparece expandida, en toda su plenitud de colores, su aura de ángel por sobre toda la brisa del bosque y se permite libremente jugar entre las ramas y retozar en las flores.

     No fue siempre así: Cuando nos encontramos, ella andaba encogida de miedo y tristeza, sumida en la indiferente polución del asfalto y el tráfico, en el ingrato olvido y en el desdén del abandono. Pero bastaron unas cuantas semanas, unos besos en las benditas almohadillas de sus errantes patas, unos susurros suaves en sus orejotas, algún juego simple e ingenuo de quienes compartimos con ella su nueva vida y alguna canción en la mañana… El resto, la bendición sobre días, meses y años que estuvimos a su lado, eso, todo eso, lo puso ella.

Ahora, hace ya algún tiempo que nos envuelve en la tierna tibieza de sus colores sólo con su aura de ángel.


No hay comentarios:

Publicar un comentario