La Oruga Azul.

La Oruga Azul.
La oruga se puso azul turquesa, porque presa de la luz de la poesía, reposa en las cuartillas de la mesa impregnada de tinta y fantasía… (Antonio Peláez Torres),

lunes, 14 de diciembre de 2015

Miseria, por LUIS LÓPEZ-QUIÑONES RUIZ.



Mi corazón, esmeralda tallada
late por sus infinitas caras
mientras tus dedos de orfebre
lo moldean a su antojo.

Como rubí, rojo intenso
es mi sangre cuando hierve,
es la herida de mi amor
y son tus palabras hirientes.

Son del color del zafiro
los ojos de mi condena,
tan hermosos como fríos
tan intensos como crueles.

En tu pecho, diamantes
rocosos e inaccesibles,
sin grietas a la ternura
ni abrazo que lo conquiste.

Como brillantes engarzados
uno que ríe y otro que sufre
como perlas gemelas de ostra
que se atraen y se repelen.

Munich, 4 de diciembre 2015





sábado, 14 de noviembre de 2015

Regálame por GLORIA ACOSTA.

Foto de Dominic  Däncke


Regálame siete días de otoño.
Uno, el primero, que armonice mi casa con notas de flores blancas. Danzaré por ella desnuda de miedos. Pediré a los espejos mudos que muestren  mis pechos sin pudor, no tan tersos ni bellos como ayer, aunque prestos a despertar al calor de tu piel. Henchidos de pasión, no añorarán su turgente juventud.
El segundo, que riegue de lluvia nueva la hierba que pisan mis pies gastados. Caminaré por ella descalzando dudas. Morirán huérfanas, bajo las ramas preñadas de un   castaño, olvidando por siempre mi nombre.
 Otro, el tercero, que avive el fuego, retando al frío primigenio. Su  llama ardiente pintará de luces doradas mis inquietos ojos , salpicados de  arrugas balbucientes, testigos  de tu mirada. Leerán  el rastro  que dejan tus silencios, te verán  marchar para llegar de nuevo.
Ofréceme el  cuarto con sabor a miel y tibia canela. Hundiré  mi dedo en ella y su intenso dulzor llenará mi boca de palabras jugosas, de susurros ahogados en la hoguera. Caerán rendidas las murallas del decoro.
Oiré al quinto golpear tras el cristal, enredado con el viento. Llenará de marrones y amarillos mi balcón. Hojas grandes o pequeñas, aristadas o cordadas, tímidas o atrevidas, narrando historias de infancia lejana, de niños sin niñez, de noviembres sin regalo. Las recogeré sin prisa, de una en una y las acunaré entre las cuartillas de mi último libro de vida.
El sexto no será un buen día. Habrá niebla, habré llorado, desearé dejar de fingir.  Gritaré que es cierto, que no soporto esta impuesta soledad. La experiencia, hermanastra celosa y  aliada cruel  de la prudencia, nos mantendrá en la aconsejada distancia, pondrá alto precio a la convivencia, penará el atrevimiento de compartir  rutinas.
 Entrégame finalmente el séptimo, el mágico, la fuente de todos los cambios, el de las siete maravillas y los siete mares. El que borrará la niebla y aspirará mi pecho embarrado de olor a tierra mojada. Dispondrá mi vientre, tres veces crecido, a sostener tu cabeza cuando al fin descanse.
Regálame tu otoño y te daré mi primavera.

ABSOLEM (Revista electrónica), Núm. 29, 15 de noviembre de 2015 "Letras de noviembre "



Revista ABSOLEM, editada en Guadix (GRANADA) por la Asociación para la Promoción de la Cultura y el Arte "La Oruga Azul", 
laorugazul2013@gmail.com
ISSN: 2340-8634



SUMARIO


PORTADA, por LLUIS BLANCO.



ARTISTA ANFITRIÓN: 





CARTAS A ABSOLEM: 





VÍDEOS: 




DIBUJO DIGITAL: 




PROSA POÉTICA: 


Regálame, por GLORIA ACOSTA.



FOTOGRAFÍA: 








RELATOS: 









POEMAS: 






































La revolución social de A. Miró, por MARIEN GONZÁLEZ ROZAS.



            Desayunamos un sábado más. El germen de la rabia crece dentro de mí y se va expandiendo hasta salir por mi boca en forma de palabras airadas y dolidas: «tú trabajas, tú creas, y otros viven de ti, y tú no puedes vivir de tu trabajo. No es justo.»
            Yo necesito alimento para no morir; pero también necesito alimento espiritual para no morir; y vivir no es embrutecerse rodeado de bienes materiales, de falsos dioses. Vivir no es matar el tiempo de aquí para allá en los centros comerciales, comprando, poseyendo…
            La realidad es que por mucho que compremos sólo poseemos dos cosas: nuestro cuerpo y nuestro espíritu.
            Yo necesito alimentar mi espíritu con la belleza y con la palabra. Y sólo unos pocos de entre nosotros tienen ese don: el don de crear.
            Tenemos que cuidar a esos hombres y mujeres capaces de traspasar lo cotidiano y de elevarnos a un plano superior, por encima del embrutecimiento.
            Tenemos que mimarlos como algo valioso, tremendamente valioso, y no dejarlos morir de hambre y de impotencia. Esa es la revolución social de la que hablaba A. Miró. La auténtica revolución social, la del espíritu.
            Una revolución social donde la masa (y no solo los “divergentes”) se preocupe por el alimento espiritual. Por buscar ese algo que te eleve, que te haga comprender quién eres y el lugar que ocupas. Que te sitúe, que te enamore, que te haga cuidar de todo cuanto te rodea porque has aprendido que es importante. Por rodearte de belleza, porque la belleza dignifica.



Musas de noviembre, por ANTONIO HERNÁNDEZ GARCÍA.


Perdidas en sus sigilos, no saben las musas
que inhalan palabras de cuando fueron amor .
No es de noviembre la culpa; el abrió la cancela de aquel pretérito
si alcanzo el siguiente lo sentaré a mi sesgo
porque decidí vivir sin saludos, solo hablo con mi espejo
y cuando llega la noche hablo de ti, también te escribo
¿si quieres saludarme aquí tienes la maroma que soy?
de nada valdrán los calendarios

si en los muros de la consciencia no hay tiempo para noviembres.

Al quinto día, por LUIS LÓPEZ-QUIÑONES RUIZ.




Para Inés

El aire perfumado con olor a flores
saltaba la tapia del cementerio,
los vivos hablaban con los difuntos,
las almas se mezclaban en recuerdos.
Para entonces, los Santos ya no comían huesos,
las calabazas sonreían victoriosas,
mi ansiedad hacía truco o trato
y tachaba los días de mi calendario.
Las hojas que el otoño mataba
alfombraban tu entrada a la vida,
amarillas , naranjas y ocres
vestían al mes de sus colores.
Castañas semillas fecundadas
en tierra húmeda como vientre,
dormitaban como tú esperando
la lluvia de marzo y el sol ardiente.
Con la certeza de tu alumbramiento
el tiempo parecía detenerse,
frío para despertar, abrir tus ojos,
y calor en mis brazos impacientes.
El día quinto, sábado de noviembre
tu llanto recio me llamo padre,
y entre árboles desnudos y  aroma a nieve
sólo tu mirada azul celeste.

Munich, 19 de Octubre 2015









Renovación, por ISABEL PÉREZ ARANDA.


Como el agua  fluyo
y discurro en un mar embravecido,
esquivando las partículas de sal
adheridas en el aire que respiro.

Con el viento ondeo la melena
elevando la nariz a la altura convenida
y me dejo adormecer en mi nostalgia,
disfrutando mil segundos de placeres
ancestrales.

Con el fuego capturo sensaciones subyugantes
que se esfuman como el humo,
y despliego mil sonrisas de otoño
en renovadas hogueras fugaces.

Como tierra volveré a la tierra libre,
diluida en emociones perdurables,
y naceré como nacen las semillas
aferrada a los flujos de la luna
y a los del ser mujer.