La Oruga Azul.

La Oruga Azul.
La oruga se puso azul turquesa, porque presa de la luz de la poesía, reposa en las cuartillas de la mesa impregnada de tinta y fantasía… (Antonio Peláez Torres),

martes, 14 de abril de 2015

Pasión caníbal, por CUSTODIO TEJADA (4º ACCÉSIT II Certámen de .Relato Breve "Guadix en el Día del Libro").



            No podía imaginar que un viaje en tren abriera tanto el apetito. Después de viajar toda la noche llegamos a Madrid a la hora en punto del desayuno. Recuerdo que Ángela me dijo algo acerca de un zumo de naranja y una tostada de pan con tomate, y yo le respondí que, mejor sería unos huevos fritos con tocino  acompañados de una ensalada tropical y un café con leche. Eran tantas nuestras ganas de comer que tuvimos que decidir, más por el bien de la tripa que por la avaricia de los ojos, qué nos apetecía realmente; ya que colocarse delante de un buffet libre podría resultar algo altamente soberbio y peligroso al mismo tiempo.
            Desde que Ángela y yo vivimos juntos compartiendo cama y cocina en un lujoso ático, coincidimos en que el erotismo con mayúsculas empieza en el frigorífico y acaba en el jacuzzi, y por ello tenemos amistades que nos envidian; porque no tenemos hartura ni límite a la hora de satisfacer nuestros instintos. Ambos pensamos que el sexo y la comida son las dos caras del mismo romance.
            Unas veces porque Ángela es más conservadora y clásica en su paladar que yo, otras porque nos dejamos llevar por los prejuicios y los escrúpulos, nos cuesta ponernos de acuerdo; pero en cualquier caso, siempre estamos deseando llegar a un nuevo destino, a ser posible cuanto más paradisiaco mejor, para comernos, literalmente hablando, todo su exotismo y hospitalidad en un bocado.
            A nosotros se nos conquista por la boca y se nos  seduce  por el oído. De hecho fue así cómo nos conocimos Ángela y yo. Estábamos cenando en casa de unos amigos cuando a ella se le ocurrió que todos comiéramos con los ojos vendados. No pudimos negarnos, ya que cuando Ángela dice algo, es dicho y hecho, no deja tiempo para pensarlo dos veces.
            Ángela y yo lo que detestamos es la pereza y el aburrimiento. Por ello cuando no podemos viajar físicamente, lo hacemos a través de la realidad virtual que nos proporcionan los alimentos y la imaginación. Verla comer me excita tanto como su desnudez.  Su boca es el paraíso sagrado de todas mis fantasías y tentaciones, y, hoy, hemos venido a Madrid expresamente, para celebrar nuestro aniversario con la intención de comernos el uno al otro, y celebrar así, con una bacanal de metáforas, nuestra particular eucaristía de San Valentín.

                                                                           


                             

viernes, 10 de abril de 2015

De abogados, jueces, fiscales y otros pecados capitales, por JULIA GARCÍA NAVARRO.



SOBERBIA




Mónica perseguía el sueño de ser notario. Durante diez años embargó las horas de su vida para regalárselas al Código Civil. Su único amigo fue el cronómetro colgado al cuello y su mejor plan salir a cantar los temas. El día de descanso se asomaba al balcón y miraba matrículas de coches para evocar el número del artículo correspondiente recitándolo como si fuera un verso de Machado.
    Llegó una nueva oportunidad. Saludó a los examinadores y giró el bombo lleno de bolitas. Salió el tema ciento ocho, dando testimonio de su mala suerte; ese era el único que jamás dominaría. Lloró desesperada. 
    El Presidente del Tribunal desalojó la sala y cerró la puerta. Le dio un clínex para que se sonara la nariz y le dijo:
    –Señorita, ser notario ya no es lo que era. No tiene futuro desde que pinchó la burbuja. Déjelo. Sea usted otra cosa. ¡Hágase abogado¡ salga al mundo, viva y diviértase.
    Todos los miembros del Tribunal asintieron, pero la soberbia de Mónica la tuvo cinco años más con el trasero pegado a la silla y los codos soldados a una mesa.
    Con las primeras canas, sacó plaza en un pueblo de Alicante. Desde entonces se aburre cómodamente. Anda de la firma a la tumbona, de la tumbona a la casa y de la casa a los sueños. 

PEREZA



Corrían los sesenta y el Juez novato del tribunal era yo. Me senté en estrados para impartir justicia y caí fulminado por la magia del espectáculo.
    Teresa lo había perdido todo, incluyendo la vida, presuntamente a manos de un desalmado. Él se llamaba Manuel y era tan guapo como malhablado. Aseguraba no tener razón para matar a nadie y menos a una mujer preciosa por la que estaba colado. Doy fe que era tan fácil creerle como no creerle.
    El abogado y el fiscal fueron dos magos del suspense. Me introducían en la trama y jugaban conmigo. Lograban que me perdiera entre vericuetos de pruebas que tan pronto ratificaban los hechos como los hacían parecer inverosímiles. El testigo de cargo me tranquilizó. Fue tan contundente que supe que debía declararle culpable. Las pruebas del forense me mataron y estuve segurísimo de que nunca podría condenarle. En los alegatos finales se libró una cruenta guerra de lenguas afiladas. Defensa y acusación batallaron hasta hacer jirones cualquier posibilidad de certeza por mi parte. 
    Al terminar, en mi cabeza solo quedaban dudas. Me dio pereza decidir el destino de Manuel. Lancé una moneda al aire y salió la cruz de culpable. No tenía futuro como Juez y pedí la excedencia ese mismo día. 

IRA



Salí con la señora para acompañarla a misa. Un taxista nos estaba esperando en la acera de enfrente con el coche arrancado. Llevaba allí un buen rato y le iba a tocar ayudarme con la silla de ruedas de Doña Carmen, pero parecía contento. Cambió el gesto y me puso en alerta cuando un hombre salió de las sombras del portal. Apenas pasaron segundos y ya pateaba a Doña Carmen en la acera. Vomitaba palabras soeces y supe que era él, a pesar de las décadas de cárcel que llevaba a sus espaldas. Seguía siendo la misma mala bestia de siempre.
    Reaccioné rápido. Lo llamé “hijo de puta” y lo llamé cobarde. Sé por experiencia que un hombre que maltrata nunca aguanta esos dos insultos. Aproveché su desconcierto para darle una patada en el punto flaco de todo hombre, con toda la fuerza de mis ochenta kilos de mujer. Cuando lo tuve en el suelo, ataqué sus riñones y lo dejé inconsciente.
    Me pedía el cuerpo liquidarlo con un golpe seco en la cabeza, pero había escarmentado con mi propia historia: Un asqueroso que vivía con mamá la mató delante de mis ojos en plena calle. Si yo hubiera tenido más templanza no le habría golpeado con un martillo hasta machacarle los sesos. No porque me arrepienta, sino por todo este lío que me traigo de ser una prófuga condenada a malvivir de “chacha” fija sin papeles. No olvidaré lo que me dijo el doctor abogado que me ayudó a huir de México:
    –La ira es mala consejera. Si hay que matar, hazlo “mijita”… pero limpio y de academia, sin ira.
    La alimaña había regresado para matar a su mujer, veinte años después de tirar el bebe de los dos por la ventana. Aquel no era el lugar, pero decidí que buscaría uno más tranquilo para hacer justicia.
    Eso hice, sin ira.

GULA



Mario era un joven de buena familia que se quedó sin padres y se comió la vida. Existió como si no hubiera mañana; salteando banquetes con acontecimientos varios en los que se adoraba a Baco. Nunca tuvo oficio ni beneficio.
    Los consejos de su abogado de cabecera no evitaron que dilapidara rentas y fincas a salto de mata. Disfrutaba horrores comiendo como un príncipe y bebiendo como un cosaco. Todos reconocían que lo hacía con el estilo de Capote y el desenfreno propio de un verdadero Hemingway. Les dobló a los dos en peso, gastos y amigos.   
    El tiempo huyó: su pelo fue raleando, las rentas menguando y no hubo indulto social cuando sus invitaciones en los restaurantes bajaron de los tres ceros. Por aquel entonces superaba los ciento cincuenta kilos en canal.
    El letrado, su último amigo,  perdió de vista a Mario la mañana que lo desahuciaron del Barrio de los Jerónimos. Cuando pagaron el sobrante de la subasta por el “casoplón” junto al Hotel Ritz, Mario había desaparecido por completo. Le buscó por todas las esquinas de Madrid pero no tuvo noticias hasta diez años después. Casualmente lo localizó esperando turno en un cubo de basura. Se compadeció de él; Mario había perdido la dignidad pero mantenía intactos los kilos a base de engullir basura caducada de un supermercado.
    Le citó en su despacho y puso en sus manos el cheque con los últimos restos del naufragio, indicándole que tendría suficiente para vivir decentemente unos cuantos años.
    –¿Vivir como un muerto de hambre? ¡De eso nada querido amigo¡ Te invito a cenar. Más vale noche de rey que mil como mendigo.
    Genio y gula,  hasta la sepultura.

ENVIDIA




Mohamed se presentó cinco minutos antes del juicio. Yo era su abogada de oficio y él un adonis alto y apolíneo. Su piel era negra como la noche y su sonrisa como nieve recién caída. Me dio vértigo al verle y supe que había sido victima de un flechazo fulminante.
    No tenía papeles, ni país de origen, ni un duro en el bolsillo. No sabía su fecha de nacimiento y no era capaz de relatar lo ocurrido.
    Le conté al Juez lo que había leído en la causa: Que Mohamed llegó a España arrastrado por la corriente del estrecho y lo pillaron infraganti robando pan, fruta y una lata de Coca-Cola en un supermercado de Algeciras y también que no llegó a comerse todo el pan, ni a beberse el botín, porque la policía decomisó las pruebas del delito. Nadie dio testimonio a su favor, pero quedó absuelto de multa por un tecnicismo legal que se me ocurrió en el último momento.
    Salí del juicio flotando. El amor es la droga alucinógena más potente que existe y yo me había enganchado. Padecí deslumbramientos descabellados mientras firmaba el acta en el Juzgado. Vi la vida en colores besándonos en una playa del sur y flipé en blanco y negro con nuestra existencia bohemia en Lavapiés. Después aparecieron Tarzán y Jane en technicolor por el caribe… Mi cabeza daba vueltas como una lavadora.
    Cuando fui a buscarle a la puerta del Juzgado estaba decidida a empezar por lo básico, o sea  invitándole a un café.
Mohamed rodeaba con su brazo de Apolo la cintura de avispa de una diosa de ébano. Me la presentó como su novia. La había conocido en la patera que los arrastró a Europa. 
    Si la envidia fuera tiña, yo sería tan negra como ella, pero no tan guapa.

AVARICIA



Mi primer caso como letrado fue un asunto de tráfico de drogas. Estaba muerto de miedo porque me entregaron los autos el día antes del juicio.
    La acusada era Paraguaya y le faltaban dos dientes en la foto. Una nota manuscrita, en un “post-it” pegado a la causa, hablaba de Elena:  
“dejó seis hijos en Paraguay
para atravesar el mundo,
con unos “polvos de talco” muy “guay”
pero el asunto era chungo… ”

    Debió escribirla un poeta mediocre que se hacía pasar por oficial del Juzgado.
    Los agentes del aeropuerto la habían detenido al pisar tierra Española. Incautaron los polvos y mutaron sus quimeras en una pesadilla preventiva que ya duraba dos años.
    No hubo tiempo para preparar la vista y menos para hablar con ella. Improvisé una defensa con estrategias aprendidas de Billy Wilder.
    Veinte días después llegó la sentencia. Arranqué la moto y volé a la cárcel para verla.  
    Ella apoyó sus manos en el cristal; su vida entera colgaba de mi boca.
    –Elena, ya eres libre. Dime la verdad… –le pregunté–. ¿Eras inocente?
    –Abogado, avariciar una vida mejor que la mía ¿es ser culpable?... –me respondió.
    Jamás volví a hacerle una pregunta tan absurda a un cliente.

LUJURIA





Tenía la certeza de que era hijo único, huérfano de un padre miliciano muerto en la guerra civil. Después del entierro de mi pobre madre, vacié los armarios. No tenía previsión de encontrar nada interesante, pero había una carpeta esperándome en un cajón. Era de cartón marrón y tenía tres palabras escritas en la portada: “Para vosotros dos” 
    Dentro había un álbum con hojas de cartón, concebido por mamá al mismo tiempo que yo. Contaba nuestra historia a través de imágenes y recortes de viejas revistas. Ella era casi una niña cuando le conoció. El jugó con ella mientras rodaba una superproducción de Hollywood en un castillo de nuestro pueblo. Luego se fue y nunca volvió.
    Mamá me tuvo a mí. No hubo estudios ni quiso marido y vivimos de alquiler. Salvo hacer las migas como nadie, nunca le conocí otra habilidad que limpiarle las escaleras a la gente y hacer croché.
    Todo el mundo conocía a mi padre. Hasta yo, que no sé de casi nada, sabía su nombre y le había visto en el cine. Era un actor consagrado y su lista de mansiones, divorcios y amantes lujuriosas no tenía fin.
    Pero mamá era de buen conformar y no había celos ni amargura en sus notas y recortes. Al contrario, la existencia de mi padre la hizo feliz como si fuera en parte la nuestra propia. Recortaba fotos de los tres y hacia “collages” inventado escenas que imaginaba para nuestra familia de mentirijillas. Luego las pegaba en el álbum por riguroso orden cronológico.
    Anotaba pies de pagina y bocadillos contándome y contándole detalles en los que yo era igualito a él y también frases cariñosas que imaginaba que el pronunciaba desde el olimpo de los dioses. En algunas paginas dibujaba manos falsas para enlazarnos en los momentos clave de nuestras respectivas vidas.
    La composición que más me gustó era una en la que estoy vestido de almirante y pegado en una foto a color del ABC, en la que se ve a papá recogiendo su primer oscar. En el bocadillo que salía de su boca se podía leer: “Dedico este premio a mi querido hijo Pepito, como regalo en el día de su primera comunión”…y en el pié de página mamá escribió: “El galardonado disfrutó de la fiesta posterior acompañado de su bella esposa Española, natural de Turégano, Segovia”. 
    La novela que había escrito mi madre era colorista, amable y entretenidísima, pero más falsa que la más falsa moneda.
    El fiscal que todos somos, condenó a ese hombre a la pena de olvido eterno por golfo lujurioso sin posibilidad de recurso. Estaba a punto de lanzar el álbum al fuego, cuando el abogado, ese que sólo algunos pocos llevamos dentro, pidió la venia y alegó en su defensa:
    –Muchacho, borrarlo es imposible y odiar no sienta bien. Esta España de postguerra se nos cae a pedazos y en este pueblo ya no queda nadie ¿Por qué no haces lo que quiere mamá? Las madres suelen tener razón.
    Saqué los ahorros de la cartilla y los gasté en un billete de ida a Los Ángeles. Nunca regresé.
    Por cierto, a papá le gustó el álbum. 


martes, 24 de marzo de 2015

BIBLIOTECA MUNICIPAL DE GUADIX CERTAMEN DE MICRORRELATOS PARA BACHILLER


BASES

PARTICIPANTES: Pueden participar el alumnado de BACHILLERATO de los IES de Guadix y comarca.

MODALIDAD DE MICRORRELATO: Los participantes podrán presentar un máximo de dos microrrelatos cada uno, pudiendo ser entregados en la Biblioteca Municipal de Guadix o enviándolo por e-mail a la dirección bibliotecadeguadix@hotmail.com.

TEMA DEL RELATO: Cada participante deberá crear una microrrelato a partir de la siguiente introducción:

“El conde me ha invitado a su castillo, naturalmente, yo llevaré la bebida”.

EXTENSIÓN: Los trabajos se entregarán en A4 en un tipo de letra usual (Times New Roman, Arial, etc.) tamaño entre 11 y 13 puntos, no debiendo ocupar el texto más de una carilla.

SELECCIÓN Y ENTREGA: Los trabajos podrán entregarse, bajo plica, en la Biblioteca Municipal de Guadix hasta el 15 de abril de 2015. Dentro de ese plazo, también podrán enviarse directamente por e-mail a bibliotecadeguadix@hotmail.com adjuntando dos archivos, uno con el texto y otro con los datos de contacto del autor, nombre y apellido, e-mail y número de móvil.

PREMIOS: El 23 de abril durante la Fiesta del Libro, se darán a conocer los finalistas y se hará entrega de los premios al primer clasificado de cada curso. Previamente, un jurado formado por personas relacionadas con el mundo de la cultura y la educación habrá seleccionado  finalistas y ganadores.
Los premiados recibirán:


•            Un diploma acreditativo.
•            Un  libro.
•            Los trabajos premiados serán publicados un medio de difusión comarcal o en el Facebook de la Biblioteca Municipal de Guadix.



El JURADO tendrá potestad para interpretar discrecionalmente estas bases y su decisión será  inapelable. La participación en este certamen supone la aceptación de estas bases


BIBLIOTECA MUNICIPAL
EXCMO. AYUNTAMIENTO DE GUADIX
 CONCEJALÍA DE CULTURA


 
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BIBLIOTECA MUNICIPAL DE GUADIX CONCURSO DE RELATOS "LUIS MURIEL"


“Los libros cobran vida”
BASES
PARTICIPANTES: Pueden participar todos los escolares de 5º y 6º de  Educación Primaria de Guadix y comarca.
MODALIDAD RELATO CORTO: El alumnado  inventará una historia a partir de una introducción dada. Podrá adjuntar a su relato un dibujo hecho a mano o insertar una imagen. Tendrá la posibilidad de presentarlo a través del colegio o de forma individual llevándolo a la biblioteca.
TEMA DEL RELATO: Cada participante deberá crear una historia a partir de la siguiente introducción:
“Sentí tanta curiosidad por ver cómo era ese lugar… Todos los que lo visitaban decían que era un lugar para soñar, donde vivían miles de libros. Al día siguiente le dije a mamá:
-Quiero conocer la biblioteca.
Y todo comienza cuando descubrí que los libros cobran vida…”.
Los trabajos deberán ser ORIGINALES e INÉDITOS del que los presenta.

EXTENSIÓN: Los trabajos se entregarán en A4 en un tipo de letra usual (Times New Roman, Arial, etc.) tamaño entre 11 y 13 puntos y el conjunto del texto y su dibujo no debe ocupar más de una cara de folio.
SELECCIÓN Y ENTREGA DE LOS TRABAJOS: Las narraciones se entregarán en los colegios o también podrá hacerse personalmente en la Biblioteca Municipal de Guadix hasta el 15 de abril. Los trabajos estarán expuestas desde el 16 de abril hasta el 24 de abril.

PREMIOS: El 23 de abril durante la Fiesta del Libro se darán a conocer los trabajos finalistas y se hará entrega de los premios a los primeros clasificados de este concurso. Previamente, un jurado formado por personas relacionadas con el mundo de la educación y la cultura seleccionará los dos primeros clasificados de cada curso.

El autor de cada trabajo premiado recibirá:

·      Un diploma acreditativo.

·      Un libro.

·     Los trabajos premiados podrán ser publicados en un medio de difusión comarcal o en el Facebook de la biblioteca.
EL JURADO tendrá potestad para interpretar discrecionalmente estas bases y su decisión será inapelable. La participación en este certamen supone la aceptación de estas bases.


BIBLIOTECA MUNICIPAL
EXCMO. AYUNTAMIENTO DE GUADIX
 CONCEJALÍA DE CULTURA



Juego del amigo invisible FIESTA DEL LIBRO 23 abril Concejalía de Cultura. Biblioteca Municipal







¿Quieres regalarle a alguien un libro de forma anónima?

Pasos:
ü Tienes que pensar a qué amigo le vas a regalar un libro.
ü Compra un libro para tu amigo.

ü Si quieres, ponle una dedicatoria o una frase que te guste.

ü Envuelve el libro en papel de regalo y escribe en el envoltorio o en una tarjeta, el nombre, apellidos y teléfono del amigo al que se le vas a regalar ese libro.

ü  Lleva el libro a la biblioteca municipal de Guadix antes del 23 de abril.

ü La biblioteca llamará por teléfono a tu amigo para decirle que debe acudir el miércoles, día 23 de abril –Día del Libro– al teatro Mira de Amescua a la fiesta del libro para recibir el regalo de un libro que un amigo anónimo ha dejado para él.


ü Acude el 23 de abril al teatro Mira de Amescua a las 6 de la tarde. Podrás participar en la Fiesta del Libro y además podrás ver la cara que pone tu amigo al recibir el libro. 


domingo, 15 de marzo de 2015

Sueño alado, por SOLEDAD JACOBE MARTÍNEZ.



Dicen que ha vuelto de nuevo Don Quijote a la Mancha,
dicen que a Rocinante le salieron alas
y galopaban furiosos por encimas de campos y ríos,
de ciudades y pueblos de España
¿Dónde están mis caballeros con sus espadas?
Los veo a todos arropados en sábanas blancas
¡Pues no parece que Morfeo os tiene atrapados!
¿O es Caronte que os lleva por el rio Aqueronte
como sombras errantes junto a Hades?
Abandonad ya las sombras, que vuestros sueños os esperan.
Los cantos de sirenas os aturden  y nublan,
mientras el gigante, irónico y burlón, os observa.
Limpiad vuestras armas oxidadas,
Que las ilusiones se vean de nuevo amparadas y abrigadas.



ABSOLEM (Revista electrónica), Núm. 21, 15 de marzo de 2015 "Los sueños"



Revista ABSOLEM, editada en Guadix (GRANADA) por la Asociación para la Promoción de la Cultura y el Arte "La Oruga Azul", 



S.O.S. por F. JAVIER FRANCO.

Vuelo y A duermevela, por CUSTODIO TEJADA.

El sueño de Endimión, por EDUARDO MORENO ALARCÓN.

Ónice onírico, por PEDRO PASTOR SÁNCHEZ.


ENLACES: 

Quiero..., sueño, de León Felipe (Sugerencia de SOLEDAD JACOBE)