La Oruga Azul.

La Oruga Azul.
La oruga se puso azul turquesa, porque presa de la luz de la poesía, reposa en las cuartillas de la mesa Impregnada de tinta y fantasía… (Antonio Peláez Torres),

martes, 14 de abril de 2015

Los siete pecados capitales, por CARMEN HERNÁNDEZ MONTALBÁN (Micropinturas de PAUL REY)

Me lo he comido todo (la gula).



Micropintura de Paul Rey

   
   Me lo he comido todo. Después de deborar como una piraña los suculentos manjares dispuestos sobre la mesa, he juntado la migajas de pan y he rebañado los platos. A la postre, me sobreviene el remordimiento; no tanto por dejar sin probar bocado al resto de los comensales que acudían a la mesa, sino porque me estoy convirtiendo en una asquerosa bola de carne. No puedo evitarlo Señor, las ansias me pueden; tanto es así, que ayer caí de rodillas suplicando tu clemencia, creía estar en la iglesia, pero al alzar el rostro, advertí con estupor que no estaba ante el altar, sino al final de la cola de un Mcdonals.


El vampiro (La avaricia)


Micropintura de Paul Rey

    Su naturaleza imperecedera trasciende a lo largo de los siglos. Emite un sonido metálico como el de un reo con los pies encadenados, arrastrando voluntades a su paso.  Pudre corazones  que esclavos de la avaricia, presentan su mueca más despiadada a la miseria. Se transforma en el capataz de la más frenética máquina industrial, donde millones de vidas sin voluntad caminan sonámbulas trazando círculos letales. Adopta infinitas identidades, todavía lo hace. La última vez que lo vieron fue en la bolsa, miraba tras los paneles, mientras un hombre se arrojaba por la escalera de incendios al vacío.



Testosterona  (La lujuria).



Micropintura de Paul Rey


   Créanme, no es fácil levantarse por la mañana y comprobar que no eres más que un apéndice de tu entrepierna, que ésta gobierna por entero tu voluntad. Cada acción que emprendes se ve interferida por ésta sustancia revulsiva y perniciosa, segregada por dos bolsas de carne peludas. Me pesa demasiado, mis neuronas desfilan en una espiral cuyo centro siempre es el mismo, la propulsión de un órgano en pié de guerra que no consigo amaestrar.

Estoy lleno de ángulos (La ira).


Micropintura de Paul Rey





   Siento que cada poro de mi cuerpo se inflama. Mis carnes estallan con una violencia delirante. Este sentimiento que se encona con agudeza bestial, no produce sino aristas en mi cuerpo. Nada es capaz de aplacarme, nada me calma, hasta el aire me resulta cáustico. No empatizo con nada de lo que me rodea. Mi piel se está cubriendo de escamas, soy un totem de indignación y hasta creo que me estoy convirtiendo en basilisco.


La pereza




Micropintura de Paul Rey

   No es pecado ser cigarra, siempre y cuando no se robe el grano que alimenta a la hormiga trabajadora.


El rey Ego (la soberbia)


Micropintura de Paul Rey

   El Rey Ego, ebrio de vanidad, engordaba cada minuto, alimentándose de los elogios que sus súbditos recitaba como un mantra. Pero el monarca , empotrado en el trono de la soberbia, nunca se encontraba ahíto. Su frágil autoestima se inflaba como una burbuja, adornada de espejismos. Hasta que un día, su reflejo se acercó peligrosamente a la aguja de la crítica, entonces la burbuja estalló como la pompa de un chicle.







La envidia



Micropintura de Paul Rey


    Quería ser como ella, parecerme a ella. Y tanto he mimetizado sus gestos y apariencia, que ahora no sé quien soy. Lo más triste del asunto es que ahora ella ni si quiera me reconoce.

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