La Oruga Azul.

La Oruga Azul.
La oruga se puso azul turquesa, porque presa de la luz de la poesía, reposa en las cuartillas de la mesa impregnada de tinta y fantasía… (Antonio Peláez Torres),

martes, 28 de febrero de 2023

OLVIDOS, por Gloria Almendáriz.

 


Todas las manos encierran misterios.

Todas las manos hablan.

Solo hay que prestar un poco de atención a la danza sinuosa de esa extremidad tan genialmente otorgada.

Manos capaces de amar, de sanar, de acariciar.

No es este el caso.

He aquí una mano que avergüenza.

Una mano que pide ayuda denegada, que se erige en representación de miles de manos, apéndices de tantos cuerpos, que yacen en los fondos marinos, cuando lo que pretendían era emigrar a un lugar donde tocar la felicidad con la punta de los dedos.


FÓRMULAS, por Isabel Rezmo.

 



 

Toda mi parte izquierda arde

Vanesa Martín

 

Una parte de mí se quiebra

 como una bombilla,

perdida en el pasillo.

 

La parte intermitente,

que llama insistente a su diestra.

 

Una parte de mí

requiere de caricias.

Requiere de una pregunta,

una sola deducción

que camina de la mano.

 

Y ese paralelo se desnuda,

y soporta el calor de una botella,

soporta diferentes ecuaciones

que como mujer formulo.

ATRAPADO, por María Jesús Ortiz Moreiro.

 

Todavía no logro entender por qué se han puesto como se han puesto. ¡Qué querían que les dijese! Pues lo que les he dicho, que es ni más ni menos que lo que les digo a todos: “Que yo les saco las impresiones que me digan en el formato y soporte que crean conveniente, que ahí tienen la lista de precios de las copias de más al margen de lo acordado ya por el reportaje y que aquí paz y después gloria”. Bueno, esto último, lo de “aquí paz y después gloria” no se lo he dicho, no creo, creo que lo he añadido ahora que te lo estoy contando. En serio que les he dicho exactamente eso. Te prometo que por mi boca no ha salido nada más hasta mi “¡ehhhh!” que ha seguido al portazo que han dado al irse y que ha hecho retumbar el expositor, dando casi al traste con la colección completa de portarretratos de cristal.

Por más que lo pienso es que no me cabe en la cabeza su reacción, pero ¡qué me puede caber más en mi pobre cabeza, que me la han puesto como un bombo, que estoy que echo chispas! Desde que entraron aquel día en mi portalito con esas caras redondas, con esas sonrisas petrificadas, tan iguales ambas dos que más que prometidos parecían gemelos, no me han dado más que berrinches. Eran la duda andante. Dudaban continuamente de todo y por todo y, claro, normal que yo, a estas alturas, acabe dudando hasta de mi nombre. Porque me conoces, porque te conozco, que si no… al loquero derecho.

Mira que he tratado con parejas de novios indecisas. Y estrictas y exhibicionistas y pudorosas, tiquismiquis, pasionales, frías, descerebradas... toda la fauna que te puedas imaginar, de todo carácter, posibles y condición. He hecho reportajes subido a aeroplano, a globo aerostático, haciendo submarinismo o en platós de televisión, por ponerte algunos ejemplos así rarillos. Paciencia tengo para dar y regalar y de prudencia voy también sobrado. Pero la habilidad de este par para volverme tarumba se ha visto hoy condecorada con el cum laude. Después de estar toda la santa mañana con ellos, solo con ellos, con lo que eso ha supuesto, que he tenido que cerrar la tienda por estar mi ayudante de baja y no tener a nadie que me cubriera entretanto en el mostrador. Después de anotar y desapuntar a igual ritmo tales y cuales copias, de haber decidido y rectificado veinte veces las ampliaciones, resulta que me dicen que no están seguros, bueno, en realidad sí estaban seguros, pero yo ya les había disuadido de la idea, de manera que retorcidamente querían hacerme decir lo que yo, por mi criterio profesional en ningún caso podía acabar diciendo, para que, cuando se consumase el desastre, descargasen en mí la responsabilidad del fiasco y no sobre sus divinas voluntades. Ellos insistían “en dejarse asesorar”. Venga y venga con la matraca de que si yo era el experto en la materia y tenía que decidir. “¡Que yo soy un mandao, señora!”, volvía a aclararle. “¡Que yo estoy a lo que usted diga!”, le repetía al novio. ¿Tenía que decir yo lo cualo? Ellos, dale que dale que dale, toma que toma que toma, que tengo una novia que vale más que la fuente de Roma. Y entonces, a la enésima vez que escuchaba su propuesta - ¿a quién se le ocurre? - de imprimir en lienzo de gran formato la imagen de la puesta de anillos, no he podido evitar abrir los ojos un poquito más de la cuenta, apretar los labios una chispa, - ¡nada y menos, no te vayas a creer! - y echarme levemente hacia atrás como para coger un poco de aire. Era lo mínimo que podía hacer. Era… entiéndeme… Yo, yo estaba siendo sometido a una especie de tortura psicológica por parte de dos sujetos, sujeto y sujeta, que de seguir así en su vida conyugal les auguro una convivencia inviable y hazme caso, que en esto he echado una especie de facultad de adivino y pareja a la que le hago el reportaje, pareja cuyo porvenir diagnostico, conclusiones que no comparto naturalmente con ellos, a los que me une una relación puramente contractual, ni con nadie, salvo contigo por razones obvias, y ya sabes que andar de confidencias no es mi estilo.

A ver… que no he hecho nada, que no es para que se fueran tan airados, para que se mostraran tan dolidos. ¡Yo, yo debería denunciarles a ellos por daños morales! Y vuelvo a lo de antes. ¡Que yo no he dicho nada que no les haya dicho a otros! ¿Y qué es una leve, levísima mueca, un mini pasito hacia atrás tras horas de “donde dije digo”? No pueden, no podrán acusarme de algo que no he hecho. No pueden ni podrán acusarme de que no los haya tratado igual de bien que al resto de clientes. ¡Venga! ¡Que vayan y les pregunten a todas las parejas a las que he fotografiado en sus bodas! Que si tienen dificultad de arrancarles testimonios tal vez sea por estar ya divorciados y no querer mentar la boda por traerles malos recuerdos, pero no por mi falta de profesionalidad, incuestionable, con una trayectoria intachable de más de 30 años.

“¡A ver, señor, señora!”, les diré si entran de nuevo por esa puerta, “¡que yo solo soy un fotógrafo, que yo solo hago fotos como mi tío el churrero hace churros, es decir, a porrillo!”, aunque, bueno, mi tío en su oficio disfruta más que yo con el mío, aunque pareciese de inicio lo contrario. Me lo ha dicho, y ni falta que le hacía, que es palmario que le echa ganas y que gasta arte con los palos que mueve con gracia para ordenar la masa que va cayendo al aceite e ir haciendo la rosca. Naturalmente esto de mi tío el churrero no se lo diré, aunque es verdad verdadera, porque parecería que yo no me esmero y eso no es así, que me esfuerzo pese a lo mucho que me aburre vivir en un bucle permanente, atrapado en reportajes repetitivos por mucho que los venda como productos de una singular originalidad. Clics, tarjetas de memoria, objetivos, flashes. Presupuestos, copias adicionales, facturación total. Y vuelta a empezar. Disfraces, posados, anillos. ¡Anillos y churros! ¡Sí, eso es lo que veo! Ruedas de tejeringos y anillos, los malditos anillos en las manos malditas de ese par de endemoniados que, además, de malos, tienen mal gusto al pretender colocar un lienzo gigantesco de la puesta de anillos en el recibidor de su piso de ochenta metros cuadrados y techos bajos. ¡No, de ningún modo mi firma puede ir ahí! Sería el hazmerreír del gremio. “¿Has visto lo último de este?”, diría uno. “¡Ya no sabe qué inventar para dar el campanazo!”, opinaría otro, “¡Menuda patochá!”, añadirían, ¡y con más razón que un santo! ¡Es que no hay por dónde pillarlo! Un disparate lo mires por donde lo mires. Y además ¡para lo que van a durar juntos! Hazme caso, que en esto he echado una especie de facultad de adivino.

¿Que parece que vienen? ¡Que entren, que no hay miedo! Sabré qué decirles. Que para bucles, el mío, en el que me encuentro por mucho que quiera perderlo de vista. Que paciencia tengo para dar y regalar y de prudencia voy también sobrado. Les diré ni más ni menos que lo que les digo a todos: “Que yo les saco las impresiones que me digan en el formato y soporte que crean conveniente, que ahí tienen la lista de precios de las copias de más al margen de lo acordado ya por el reportaje y que aquí paz y después gloria”. Bueno, esto último no lo suelo decir, lo he añadido ahora que te lo estoy contando. Y, sin quererlo, de nuevo me veo en esta rueda redonda como la de los tejeringos de mi tío, como redondos son los anillos de estos chalaos que me han vuelto loco.

FATALIDAD, por Josefina Martos Peregrín.

 


En su anillo brillaba el orbe. Se sabía dueña del mundo, de todo el planeta conocido, e incluso del envés nunca visto por los extraños; mientras lo conservara, mantendría el secreto, las palabras ocultas no obrarían el efecto para el que habían sido escritas, grabadas en la faz interior del aro. Mientras nadie las leyera en voz alta...

Mientras nadie se lo robara... Que no se lo sacaran del dedo mientras dormía, que no la durmieran con bebedizos, que no lo arrojaran al fango al comprobar que la turquesa era de mala calidad y la plata de baja ley. Mientras no ocurriera lo que tenía que ocurrir -barro, giro, mineral, voz, azar-, el mundo estaría a salvo.

NOCHE DE SAN VALENTIN, por Consuelo Jiménez.

 


Pared con pared , pesada noche,

únicamente el silencio permanece erguido,

miradas antiguas que no gimen.

Los cuerpos se van muriendo en la memoria,

como la lámpara de la casa vieja,

que de tanto en tanto el viento enciende

y solo embriaga a los insectos.

Ven , acércate.

Nuestras copas  están llenas de huellas y locuras.

El corazón es colmo de esperanza,

no caen los corazones, no caen.

Hay un amor calmo que se respira

en el sosiego de tu sueño,

el mío, sigue en tus abrazos.

Seulement je t´aime.

LA ONG ‘SOLIDARIDAD HONDURAS’, por Leandro García Casanova.

 



 

El 22 de septiembre quedo con Francisco Soria Martínez, vicepresidente de la ‘ONGD Solidaridad Honduras’, y con el vocal de la misma, José María Laguna. Haciendo un  poco de historia, en 1986, los médicos Eduardo Jiménez, Pilar MoralesIgnacio Ramírez y el abogado Francisco Pérez, todos ellos de Guadix, fueron en las vacaciones de verano y durante varios años a Tegucigalpa, capital de Honduras. Aquí ayudaron y vivieron la experiencia del intenso trabajo colaborando con entidades locales. Sin embargo, en octubre de 1994, estos amigos deciden fundar la ‘ONGD Solidaridad Honduras’ para atender las necesidades básicas de los niños a la vez que piensan en llevar a cabo varios proyectos. Se trata de dar una respuesta a los problemas endémicos de los hondureños.

 En 1996, el accitano Antonio Casado se marcha como voluntario a Tegucigalpa con la idea de crear un centro infantil, sobre un cerro, de manera que decide llevar a cabo el proyecto. Gestiona el terreno y la construcción del centro, pero el vehículo que conduce tiene un accidente de tráfico y fallece, junto a los dos acompañantes: una mujer voluntaria de Huelva y la niña hondureña Heydi García. Es entonces cuando se hizo cargo de ‘Solidaridad Honduras’, José Luis Campoy, el actual presidente, que vive allí y gestiona directamente los recursos y ayudas, sin intermediarios de ninguna clase. También se ocupa de distribuir el contenedor, con comida, ropa y material sanitario, que cada año se le envía desde Guadix.

 La ‘Escuela Infantil Antonio Casado’ –en memoria del voluntario fallecido en accidente– fue inaugurada en el año 2001, en la colonia (barrio) de La Peña siendo la directora Karla Espinar. “Educar en el presente es crear futuro”, me dice Francisco Soria. La escuela atiende a más de cien niños de ambos sexos, en situación de grave riesgo social, desde las 7 de la mañana hasta las 18 horas. Se les da clases y la comida, así como ayuda sanitaria y asistencial. Asimismo, la escuela se ocupa de facilitar el acceso al mercado laboral a numerosas madres solteras. Honduras es un país centroamericano bastante pobre, por lo que es casi normal que adolescentes de catorce y quince años se junten con un hombre de más edad para que las mantenga. Sin embargo, cuando paren uno o dos hijos, muchos hombres abandonan a las madres para buscar a otras adolescentes sin hijos. “La mujer en Honduras es de usar y tirar, es difícil que una chica no sea madre soltera o no haya sido violada”, me dice José María Laguna. Honduras es el segundo país del mundo –el primero es Venezuela– con mayor índice de criminalidad e inseguridad, a ello contribuyen los grupos ‘Maras’ (algunas pandillas de jóvenes son bastante conocidas en Madrid, donde han cometido delitos), que también se dedican a extorsionar a personas que tienen recursos económicos.

 La ‘ONGD Solidaridad Honduras’ dispone también del ‘Centro Ocupacional Inserta’, que se ocupa de las madres adolescentes, sin pareja estable y en situación de riesgo social. Se les da formación en una panadería, donde también se hace repostería. La maquinaria de la tahona la donó la empresa almeriense Ginso. ‘El Comedor Social El Campo de Oropolí’, que está situado en la aldea del mismo nombre, se inauguró en 2011 con el fin de proporcionar un plato diario de comida a niños de hasta doce años, así como a los ancianos, todos ellos en situación de extrema pobreza. A unos setenta en total. El ‘Aula de Atención Básica y Taller Ocupacional Heydi García’ –en recuerdo de la niña hondureña, fallecida en el accidente de tráfico– es un proyecto que se inicia en 2010, con el objeto de integrar a los discapacitados intelectuales y físicos que se encuentren en riesgo social. Con ellos se llevan a cabo actividades educativas, de formación ocupacional y de desarrollo sicomotriz.

La ONG cuenta también con una biblioteca-ludoteca, donde se fomenta el hábito de estudio y lectura, así como el ‘Hogar y Grupo Educativo La Casa’, que actualmente acoge a ocho niñas para que puedan acceder a la enseñanza secundaria. En febrero de 2015, fue inaugurado el ‘Centro de Salud de la Colonia La Peña’, donde también reciben atención sanitaria las colonias cercanas, en total, unos 17.000 vecinos. Finalmente, cada año se envía desde Guadix un contenedor solidario, con alimentos, material escolar, ropa, calzado, mobiliario, etc. La ONG ha tratado siempre de dar respuesta a las necesidades de los hondureños, a la vez que ellos se implican también en la obra. También colabora con varias instituciones y ciudadanos del país, que se ofrecen como voluntarios, siempre desde el mayor respeto al pueblo hondureño y velando por la justicia e igualdad en la cooperación. La ayuda se lleva a cabo con brigadas médicas, envío de material para el desarrollo agroalimentario, donación de medicamentos y material sanitario, con ayudas a los estudios y a la autoconstrucción de viviendas, con el traslado a España de enfermos con problemas graves de salud, para su curación, etc.

En 1998, el ‘Huracán Micht’ provocó un verdadero desastre en Honduras y es cuando la ‘ONGD Solidaridad Honduras’ decide actuar en aquellos lugares donde la ayuda oficial no llega o lo hace tarde. Se echa mano de voluntarios, de equipos médicos y se realizan los siguientes proyectos: apoyo a la Cooperativa Agraria de Guaimaca, construcción de una escuela infantil en la Colonia de las Brisas y alojamientos para estudiantes de secundaria, ayudas a la construcción de viviendas de particulares, cooperación con el ‘Hospital-Escuela de Tegucigalpa’, ayudas de infraestructuras para el abastecimiento de agua potable en Las Chorreras, así como ampliación de viviendas, construcción de un centro juvenil para promover el asociacionismo, dotación de luz eléctrica de baja tensión para veinticinco familias de la ‘Comunidad Pueblo Nuevo Cedros’ y, finalmente, el proyecto de desarrollo rural ‘Semilla Solidaria’.

La ONG recibe algunas subvenciones, por los proyectos de cooperación internacional que presenta –no son fijas ni periódicas–, de la Diputación de Granada, de la Junta y del Parlamento de Andalucía, así como de algunos ayuntamientos de la comarca de Guadix. “Se mantiene gracias a las cuotas de los socios y las ayudas de los particulares, en función de la voluntad, ningún socio cobra y tampoco tenemos gastos, disponemos de un local en el Polígono de la Espartera, alquilado y subvencionado por el Patronato del Sagrado Corazón”, me dice el vicepresidente Francisco Soria. La ONG organiza actos sociales, como una feria solidaria en la primavera, en el Parque de Guadix, así como actividades infantiles, talleres, hace comidas y pone barras de bar a nivel familiar. Los asistentes pagan la consumición de la comida y la bebida. Los alimentos los donan empresas de Guadix y de la comarca, así como particulares y voluntarios. También hay grupos de teatro que de forma altruista representan distintas obras en el Teatro Mira de Amescua, y se organizan conciertos. En el día de la Virgen de las Angustias, la patrona de Guadix, se venden tortas y ofrece su colaboración una panadería de Hernán-Valle.

 El 27 de septiembre, el vocal José María Laguna me confirma que han recibido una ambulancia donada por Ambulancias Alhambra, del Consorcio de Transporte Sanitario de Granada, que se destinará a la mejora de la asistencia sanitaria en la zona de actuación. La ‘ONGD Solidaridad Honduras’ tiene página en Facebook, el teléfono de contacto es 655606528 y hace un llamamiento a los ciudadanos e instituciones para que, con sus aportaciones, ayuden a los más desfavorecidos de Honduras. 

domingo, 29 de enero de 2023

ANTIOXIDANTE, por Isabel Rezmo.

 


Debería pararse la vida,

después de una puesta de sol,

después de caer la tarde,

después de  dos besos furtivos.

Después de ser únicos,

después de ser inquebrantables.

 

Deberíamos no olvidar

ni las caricias,

ni las miradas,

ni la sal en las manos,

ni el viento rozando la cara.

 

Cada segundo es una pérdida,

en la ventana se queda,

por la puerta se olvida.

 

Lástima de esta botella de sales

de colores; solo un niño puede

tener el valor de mantenerlas,

vivas.