La Oruga Azul.

La Oruga Azul.
La oruga se puso azul turquesa, porque presa de la luz de la poesía, reposa en las cuartillas de la mesa impregnada de tinta y fantasía… (Antonio Peláez Torres),

domingo, 14 de julio de 2019

AARÓN, por Consuelo Jiménez.




Estaba ahí, nube de encanto, príncipe vástago, 
retoño nacido sin nacer, 
mes a mes alabado en el hálito de mis entrañas.
Mi hijo, mi niño roble,
guerrero laureado en el mar de los días.
Ahora, me desnudo para anunciarte, 
te hablo como madre sin ser madre,
desde el fragor del latido cobarde de mi útero baldío.
Nada es como debería haber sido.
Sin parirte, vientre vestido para tenerte,
ansioso de abrirse en un estallido de luna y duende,
con el reclamo de tu amor y dolor.
Estás ahí, Aarón, arteria de mis arterias, 
concebido en este poema de arcilla cruda,
en un tarde apacible de lluvia, 
propicia para sostenerse en el cordón de estos versos. 


                                 

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