La Oruga Azul.

La Oruga Azul.
La oruga se puso azul turquesa, porque presa de la luz de la poesía, reposa en las cuartillas de la mesa impregnada de tinta y fantasía… (Antonio Peláez Torres),

jueves, 14 de enero de 2016

Soneto de San José, por MANUEL AMEZCUA MORILLAS.






La Iglesia Copta de Egipto, ahora mártir, representa la huída tradicional en una pequeña barquilla que sirve a la Sagrada Familia para cruzar el Nilo.




No se cansó del peso mi jumento
ni el alba adelantó su fulgor puro.
Tomé al niño y a su madre, estaba oscuro,
y rápido embarqué en fugaz momento.

La barca no zozobra por el Nilo,
al cruzar de la tierra de la huída
hasta esta otra patria de acogida
que es refugio de paz, mientras vigilo.

Yo, José, ahora me comprometo
a enseñarle a mi hijo las memorias
de su tierra lejana, en el respeto
de estar entre los últimos del mundo,
olvidados en patera de parias

pero capaces del amor fecundo.

Sonetos asonatados a Sanlúcar de Barrameda, por TOMÁS SÁNCHEZ RUBIO.






I

Luz partida en mitad de la marisma
que en crisol deshace arenas doradas,
sueña con altivas naves aladas
rotas en más de mil perdidas islas.

Escandalosas sirenas  invocan
a las traviesas almas marineras
de danzantes mártires hilanderas,
que tejen redes en forma de rocas.

Grávido suelo fértil sanluqueño
nacido del salado padre barro,
que con celeste corazón velero

siguiendo el rumbo con timón varado,
me has dejado ver ocultos senderos
y renacer cada día en tus brazos.



II

Altivas fachadas ocres y blancas
silentes miran al angosto mar,
subidas a lomos de su arrabal
por durmientes faroles arropadas.

Celosas cigarras mezclan mil sones
callejeando sin rumbo entre sombras,
y dejan sus azules voces roncas
dando a luz a amantes en los rincones.

Tus casas, Sanlúcar, del más rojo oro,
sueñan al alba con ser amapolas,
frescos y arrebolados los rostros,

que dirigen al horizonte sus copas
sintiendo el más hondo gozo
de ser de noche mecidas por olas.


Quixote, por JOSÉ LUIS RAYA PÉREZ





A pocas obras se le dedica un centenario por su publicación tan sonado, a no ser que sea una auténtica obra maestra de la historia de la literatura. Probablemente "El Ulises" de Joyce compita por tan meritorio homenaje a escala galáctica. Jamás una novela se ha prestado a tantísimas y santísimas interpretaciones. Nunca se ha exprimido hasta la saciedad un texto tan ejemplar y único, cuyo jugo sigue enriqueciendo nuestras conciencias.
"El Quijote" hay que leerlo con devoción, sumergiéndote desde su primera línea en su ampulosa densidad. Paladeando cada vocablo, aunque nos resulte desconocido, pero hay que saborear su fonética, hay que disfrutar de esos colores olvidados y caducos. Debemos recrear en nuestra mente ese encanto de polvorientos parajes ignotos. Y con nuestro dedo de lector codicioso revivir al caballero de la triste figura y al asustadizo Sancho e introducirnos en sus vidas añejas y nobles. Alonso Quijano fue sin duda el primer voluntario de una ONG, siempre defendiendo al más débil y atendiendo al más desfavorecido.    Acudiría presuroso a Ceilán,o a L´Aquila, mientras blasfema enojado contra todos los terromotos y gigantes vengativos que oprimen y aplastan sin piedad a los niños y a los ancianos. Los veo partir a nuestro Sancho, timorato, y a nuestro Alonso Quesada, diciéndole enojado que ahora no es tiempo de exigir Ínsulas, vamos a México, que Barataria puede esperar perdida en nuestros sueños. Y después a Irak, porque Aladino lo reclama con el rostro arrasado por las lágrimas.
Cervantes amigo, mucho hubiste de sufrir en tu obligado encierro, por tierras de Argelia, tantos años de desesperanza, tantos intentos de fuga frustrado, ni en tu propia tierra te recompensaban y te ultrajaban y volvían a encerrarte entre rejas una y otra vez. Por eso lo creaste, porque necesitabas ser libre, tu triste figura cabalgaba por esas llanuras inhóspitas y modelaste tu propio escudero, ese amigo leal que nunca tuviste, y en tus ensoñaciones reclamaste la justicia que siempre se te negó. Tú eres tu propia criatura lacerada y absurda, de noble espíritu.
Y rompiste con los esquemas argumentales de la novela de caballería, y aglutinaste como nadie la pastoril, la griega, la bizantina, la sentimental… Y revitalizaste múltiples registros lingüísticos, y nos ofreciste la realidad desde varias ópticas, hasta hacernos dudar incluso a nosotros mismos, los soñadores. Nos quijotizas y nos sanchificas a tus anchas y uno no sabe si reír o llorar, porque lo que vemos probablemente no exista, y lo que amamos con toda nuestra alma quizá sólo se encuentre en nuestra mente, pero no por ello es menos hermoso, ¡la beldad de Dulcinea¡, y el amor cortés revive contigo y lo dignificas desde lo más ridículo.
 
Y a tu filosófica poética de ruindades y mezquindades y de inquinas y de agravios apelo porque ahora, en este tumultuoso y escabroso siglo que acabó con dos sangrientas guerras mundiales, y el venidero que ha emergido como un volcán que ruge furioso, necesitamos más Quijotes y más Sanchos que nos acompañen y nos alienten en este pavoroso deambular.

En un lejano lugar de La Mancha espero impaciente tu regreso para que nos ayudes a "ir tirando", y a desembarazarnos de tantos y tantos en-tuertos.

Sonetos simpáticos al modo barroco, por MANUEL GAHETE JURADO.






I.                  Clase de Métrica



                                             [Glosando unos versos de Lope de Vega]
                                                                                                                                                                          
                                                                 
Un soneto me manda hacer el profe.
En mi vida me he visto en tal aprieto;
y, si de esta no salgo con pie prieto,
he de echar, con los hígados, el bofe.

No es que intente eludirlo ni me mofe
de los versos de marras del soneto.
En la linde del último cuarteto,
no hay palabra en mi lengua que se estofe.

Voy saldando la cuenta poco a poco
sin saltarme de un verso la medida
y, en mi gozo, me privo y me desboco.

No es tan dura misión la acometida
si en su empeño me ciego como un loco:
cierro el verso final y está cumplida.




I.                  Carel de tósigo


 [Evocando unas viejas disputas entre dos reputados poetas: Góngora y Quevedo]



Frente a los que me llaman enemigo,
no sé por qué -lo digo con franqueza-,
                sesgo el saludo, arrugo la tristeza
y dejo que me olviden en su ombligo.

  No busco complacerlos ni persigo
el pláceme del labio que se freza
quebrado contra el gris de la corteza
poniendo siempre a Dios como testigo.

¿Acaso debería haber quemado
mis versos en la hoguera; o, en la roca,
mis naves encallar para su gusto?

Quien caiga en tal negror no haya cuidado
que aquel que nutre sierpes en su boca
no alcanza a ser ratón, no llega a susto.


                                                       [Inéditos]

A Garcilaso de la Vega donde estés, por JOSE ANTONIO HERNÁNDEZ GARCÍA.







En este siglo dorado,

dejad que desmadeje aquella hebras en preludio,

que el ánima de sus cabellos incendie la nieve negra

¿ yo soy el blanco?

Ya no tengo memoria,

este pueblo me la ha quitado.

En las venas traigo azucenas,

en el cuerpo la espina de la rosa .

No puedo deciros más,

sus ojos me han marchitado.

Esta noche no es oscura,

ni tiene sentido,

la he visto bajo mi capa,

no ha sido su corazón lo primero.

Égloga del pétalo dormido, por INMA J. FERRERO







Octavas reales – Mito de Danae y Zeus
(Égloga del pétalo dormido)

XXIV

El cielo ríe teñido de tristeza,
el rey Acrísio al Oráculo se acerca,
para que esta duda, mude a certeza,
y saber si sonríe esta suerte terca.
El Oráculo aclama con firmeza,
que su heredero ya está cerca.
Mas la alegría en tristeza se torna,
con  su sangre el nuevo rey, el reino adorna.


XXV

La ira a Acrísio ciega,
entre un gris fulgurante el cielo truena.
Su alma repite: “¡La muerte llega!”
y un nudo en el pecho le apena.
Acrísio libertad a su hija niega,
a no ver la luz del sol, la condena.
A Danae en una cámara encierra,
y un gemido, oscurece la tierra.


XXVI

Seis pétalos de bronce a Danae guardan,
seis muros severos, como una espada.
Seis para que las pasiones no ardan,
y la suave hendidura esté callada.
Seis indiferentes que nada aguardan,
seis crueldades, que no ordenan nada.
Mas estos seis no esconden el alma,
y Zeus entre grietas rompe la calma.



XXVII

Como llanto dorado Zeus ha caído,
el alto cielo usó por camino.
Cayó en el vientre que estaba dormido:
hermosa suerte, hermoso destino.
Danae a su amante ha cedido,
tomado el castillo se cumple el sino.
Radiante como el Sol, nace un niño,
rubios cabellos, piel de armiño.


XXVIII

El rey Acrísio venganza clama,
Zeus entre nubes en silencio estalla.
El cielo llora, el viento brama,
y Danae temerosa: mira y calla.
A los dos repudia, así lo proclama,
maldice esta suerte: cruel y canalla.
En un cofre negro, a los dos guarda,
y el mar compasivo triste  aguarda.

Idilio, por ISABEL REZMO

Pintura de Pedro de Camprobin





Amarte en la penumbra casi furiosa,
pero ser libre, tierna, rota , escondida
la miseria, el crisol, la figura erguida,
con la señal fiera de la flor odiosa.
.
Aquella cima contempla dolorosa
las veredas de los caminos y ciega
huracanes y arrogancias; se restriega
con la razón y la mentira copiosa.
.
Mirarte en espejos de sombras obscenas,
maldecir los clavos de dolor, modelan
la savia ardiente que adolece en las venas.
.
Como perfumes, los susurros se hielan;
la rutina, escozor de hambre ,las penas,
los posos del horror de virtud congelan.