La Oruga Azul.

La Oruga Azul.
La oruga se puso azul turquesa, porque presa de la luz de la poesía, reposa en las cuartillas de la mesa Impregnada de tinta y fantasía… (Antonio Peláez Torres),

jueves, 17 de septiembre de 2015

Mes de la Poesía: I CERTÁMEN "LA POESÍA Y LOS SENTIDOS"


    

   La Asociación para la Promoción de la Cultura y el Arte “La Oruga azul”, para celebrar el mes de la poesía , organizado por el Excmo. Ayuntamiento de Guadix 2015, convoca el I CERTAMEN  “La poesía y los sentidos”.
PARTICIPANTES: Podrán concurrir a este certamen todos los poetas de lengua castellana que lo deseen sin límites ni fronteras, de 18 años en adelante.
PARTICIPACIÓN: La aportación a este certamen consistirá en un audiovisual con un poema  o texto poético breve, de creación propia original e inédito, cuyo tema estará relacionado con los sentidos (Oído, vista, olfato, tacto, gusto), de no más de 3 minutos de duración.
Los participación en este certamen implica que el autor acepta la reproducción, publicación  y difusión de su obra de forma libre por esta asociación.
PLAZO DE PRESENTACIÓN:  El plazo de presentación finaliza el día 16 de octubre de 2015 a las 24:00h.
FORMA DE ENVÍO: Se hará mediante correo electrónico como archivo adjunto, en cualquier formato de vídeo, a la siguiente dirección: laorugazul2013@gmail.com. Haciendo constar en el cuerpo del correo los datos personales del autor (nombre y apellidos, teléfono, correo electrónico, ciudad y país), indicando en el asunto: I  Certamen “La poesía y los sentidos”.
PREMIO: Se hará una selección de los 10 mejores vídeos de los cuales saldrán el ganador y dos accésit. Los diez seleccionados se proyectarán en el Festival del mes de la poesía de Guadix, en el Teatro Municipal Mira de Amezcua y publicados en los medios de comunicación locales y provinciales (Televisión, Radio, prensa).
FALLO: EL fallo del jurado se hará público el día 26 de octubre de 2015 en el Festival del mes de la poesía en Guadix, previa comunicación a los premiados y finalistas.
La participación en este certamen supone la plena aceptación de las bases.

lunes, 14 de septiembre de 2015

ABSOLEM (Revista electrónica), Núm. 27, 15 de septiembre de 2015 "Viajes en tren "


Revista ABSOLEM, editada en Guadix (GRANADA) por la Asociación para la Promoción de la Cultura y el Arte "La Oruga Azul", 
laorugazul2013@gmail.com
ISSN: 2340-8634







PORTADA (La Guadix), por MANUEL KHORTÉS


FOTOGRAFÍA:







VIDEOS:


Comarca de Guadix, Indiana trae la Baldwin a casa, por JOSE MANUEL RAYA MEDINA.


ARTÍCULOS: 

El tren de Guadix a Baza, por LEANDRO GARCÍA CASANOVA.



RELATOS:

Vía alternativa, por PEDRO PASTOR SÁNCHEZ.


Asesinato en el Orient Express, por JULIA GARCÍA NAVARRO.


Tren nocturno, por F. JAVIER FRANCO MIGUEL.

La transformación de Phineas Gage, por EDUARDO MORENO ALARCÓN.

Estación: Calle Real. Purullena, por ANTONIO MORILLAS JIMÉNEZ.

El tren de la bruja, por CUSTODIO TEJADA.


Doce aromas de tren, por GLORIA ACOSTA



POESÍA:


Vía muerta, por GABRIEL MERINO.

Ojeo, por ISABEL REZMO.

Media distancia, por JORGE M. MOLINERO.

Corazón en penumbra (De mis viajes en metro por Madrid), por INMA J. FERRERO.

El expreso, por LUIS LÓPEZ-QUIÑONES RUIZ.

El último tren, por PEDRO CASAMAYOR RIVAS.

Lugar incierto, por INMACULADA JIMÉNEZ GAMERO.

Viajes en tren, por FRANCISCA OLMOS COMINO.

Trenes, por F. JAVIER FRANCO MIGUEL.

El viaje, por ALICIA MARÍA EXPÓSITO.

A remolque, por JOSÉ ANTONIO HERNÁNDEZ GARCÍA.

Mi estación, por TOMÁS SÁNCHEZ RUBIO.

El equipaje, por CARMEN HERNÁNDEZ REY.

La estación, por ISABEL PÉREZ ARANDA.

Trayecto en tren, por PURA FERNÁNDEZ SEGURA.

El viajero, por CARMEN HERNÁNDEZ MONTALBÁN.

Trayecto en tren, por PURA FERNÁNDEZ SEGURA.



                   I

Tiritando asoma el domingo
a la ciudad inhóspita y fría.
Pero no tanto como yo quisiera…


Cuerpos encogidos, pasos rápidos.
Los boletines del tiempo anuncian nieve.

La estación está casi desierta.
Los escasos pasajeros llegan al tren
presurosos y aliviados.
Algunos se conocen y se saludan,
conversan sobre el tiempo.
Reconozco rostros
pero no hablo con nadie.

El último y joven viajero
sube al vagón ya en marcha.
Murmullos, música de los sesenta.
                          
                       IIII
Parece que vamos a salir
en tiempo y hora.
La gente se acomoda.
Perdemos de vista los edificios,
la ciudad se aleja.
A las afueras,
una bandada de pájaros
imprime el nervio vital
a esta mañana gélida y extraña.

De repente aparece ancho el horizonte,
las montañas nevadas,
el campo quieto.

Se empañan los cristales.
Y yo quisiera
permanecer envuelta en esta neblina,
confortable y gustosa,
alejada de todos y de nadie,
con la incertidumbre apretada en el pecho
de los viajeros que nada saben
de las ciudades a las que llegan.

                      III
Menguado es mi equipaje,
aunque lo llevo todo.
Descansa en mi regazo
el álbum de los afectos.
Miro conmovida:
rostros queridos, gestos, risas, arrugas,
la casa vieja, los paisajes,
los objetos y los sitios,
impresos raíles del tiempo
que forman las mimbres de mi historia.

Avanza el tren suspenso entre la bruma.

Acaricio las fotos,
y siento serena ternura
por la hermana pequeña
que las hiciera llegar

en vuelo de tan lejos.

La estación, por ISABEL PÉREZ ARANDA.


Cada vez que viajo en tren regreso a la primera vez.
Subir  a la estación era una fiesta, 
la impaciencia de la infancia,
con la ropa del domingo,
recorriendo los andenes de olor agrio y pesado.

Algunas veces  mis abuelos asomaban en el tren desde muy lejos,
algunas veces  compartían sus vidas y era maravilloso 
algunas veces pasaban temporadas, que se hacían cortas, 
sentía esos lazos ancestrales que unen las familias, 
el olor de mis abuelos, sus besos, sus manos, sus caricias,
y  tras un tiempo no muy largo se marchaban, 
en el tren,
lejos,  
muy lejos, 
o eso me parecía.

El viajero, por CARMEN HERNÁNDEZ MONTALBÁN.



Pasa el tren desafiando al tiempo,
la urgencia viaja a la velocidad de la luz,
lo que es, ha sido
en décimas de segundo,
fotogramas imprecisos desfilando sin tregua.

El viajero, sin embargo, 
parece detenerse,
contempla absorto fracciones de su vida,
comprimidas en una metáfora indescriptible.

Lo que se escapa sin retorno,
cabe en un parpadeo,
en un bostezo fugaz que no admite mímesis.

En la maleta doblados,
van los restos de un naufragio,
el resumen absurdo
de una cotidianidad rescatada.

El viajero cataliza todas las emociones,
desde el vértigo de la incertidumbre,
al pálpito alentador de la expectativa.

El equipaje, por CARMEN HERNÁNDEZ REY.




"pesa la luz del alba, como pesa la luz crepuscular, como pesa el tren que marcha sabiendo que hay un equipaje que nunca irá a destino... -donde se quiso terminar-" poética extremeña. c.h.r


LA MALETA

Pensó, en la próxima
 parada del tren alguien me recogerá
 y tocará mi asas... -con manos-
fuertes no permitirá que el suelo
 de aquel sucio vagón
 manche mis costados...
 El silbato sonó y el tren resoplando
 Echo humo negro parando en seco...
 Apenas nadie salió del vagón
 Cogió equipaje...
 El tren en segundo y obedeciendo
 de nuevo al sonido anterior
 arrancó, como alma que lleva
 al diablo...


No fue una ni dos...fueron decenas
 de paradas en las que sí
 fueron bajando los pasajeros
 de aquel compartimento y de los adyacentes.
 Poco a poco, la maleta comprobó
 que nadie busca su asidero,
 nadie... intento llevarse aquel
 bulto...
 ¡PENSO! ¿por qué?
 No soy tan grande,
 Llevo poco peso...

EN ESTE MI EQUIPAJE:

Unas gafas de sol
-para el día-
Una chaqueta de hilo
 para cuando refresque
 La tarde
 Unas zapatillas cómodas
 para cuando aprenda a caminar
 -sin prisas...-

¡SON IMPREDCINDIBLES!

¡Ah! Vale, pensó...
-Ya sé-
quizás es eso,
 -la maldita libreta- ella vieja
 ella llena, de tachones
y manchas, y siempre llena
 de tristes recuerdos...
 esos poemas, de amores
 inventados,
llenos de quimeras
 con alguna que otras decepcionen,
este dolor que no cesa,
los miedos
¡la valentía que te ceden!

¿ miedos? Será esto
 lo que tanto pesa...

El tren llegó a un punto muerto
 ese lugar de descanso...
-Vía muerta-
La maleta miró por el cristal
 de aquel vagó,
 sin Reconocerse en ese espacio
 que la contenía...
 calló e intento escribir
 sin saber el nombre
 de su nuevo y triste poema.


Vía muerta, por GABRIEL MERINO.




Lo importante no es saber dónde se cruzan.
Ni saber si la velocidad entre A y B y viceversa
es uniforme y constante o uniformemente acelerada.

Es más mucho más relevante saber 
por qué la gente de A quiere ir a B y la de B hasta A.
U observar los paisajes, las paradas, los cambios de agujas,
incluso los largos andenes desiertos y las esperas.

O esos relojes de estación cuyos segunderos corren siempre
tan despacio.
Esos altavoces que aún llaman a pasajeros rezagados.
Esas vías estrechas que desafían a la alta velocidad 
y a las prisas.

Asomarse a la ventanilla y fijar la mirada en ese cable eléctrico
que te acompaña en el viaje y que sube y baja
saltando a la comba en los postes.
Y en los pasos a nivel. 
Y en esos niños que saludan a tu paso, aunque no te vean.

Carbonillas.
Esos compañeros de viaje que se abstraen en mirar
a otro sitio –tú querrías que te miraran- que no sea a tus ojos
frente a esos otros que, sin embargo, te persiguen
-en los trenes en marcha, en contra de lo que dice el cine
no hay sitio para escapar-
para contarte algo que jamás te importó.

Horarios cono biblias.
Viajes que son sólo trayectos.
Destinos.
Sueños.
Caminos.
Que, al final, hay demasiadas vías muertas.

Mi estación, por TOMÁS SÁNCHEZ RUBIO.



Cerca de mi casa hay una estación moderna
que visito las tardes en que la melancolía
tiene a bien
visitarme a mí.

Hay casi de todo
como en los sueños
de la adolescencia:

Torcidos andenes que se descuadran
cuando piensan en la vuelta al camino recto.

Raíles que realmente sonríen, aunque parezca que se tensan
al indagar los orígenes de su destino.

Trenes sin vagones,
sin vahídos
ni aspavientos,
que ven pasar los abrazos con la indiferencia
del islote que navega
desoyendo
a los maltrechos náufragos.

Personas que transitan por torniquetes
de entrada pero sin más salida
que la de la emergencia

en la trastienda de sus vidas.

A remolque, por JOSÉ ANTONIO HERNÁNDEZ GARCÍA.


                       A la Guadix

Comparto desvelos,
sin querer  tus bielas
multiplican olvidos,
hoy, padrino de recuerdos
heridos en tus bielas, paseo mi sudor.
Me llamo como tu
¿ por alcázar  anoche,
por Linares después,
por tu arcilla cuando?

Llorando la miro...

Hasta aquí llegan tus topes,
tus silbos de llanto,
tus chirridos se besan,
en tus volutas te adelanto,
aquí, tan lejos,
tu nombre  se pronuncia,
después de mañana serás,
tu nombre
la Guadix

Y yo acariciando tus bronces
tan lejos...

VAPOREANDO.

El vapor del recuerdo
detiene tus bielas,
arroyando  en posos
de nieve tu sed.

Escanciando tu mar gaseoso,
eres tú compañía de fuego,
aguada de Fonelas,  hontanar
sin fondo.

Seguro tu vaho, otea Fuente alta,
se ha hecho el viaje.
Tu urgencia y la mía caldea
aquella edad  oscura,
por mis sienes, tardes de tren
y fiambreras,
madres vigilantes,
entre Huélago y Guadix,
 amores de tercera.

El viaje, por ALICIA MARÍA EXPÓSITO.

   


Ayer llegó tu voz en dos papeles
y volvió tu recuerdo a mi silencio,
dejándome el amor sobrecogido

¡Cómo duele la herida de tu nombre!

Ayer llegó tu voz en dos papeles,
y hoy busco tu regreso
antes que la penumbra de mi vida
vuelva a acabar con todas las esperas.

La estación se adormece
y llama al sueño.
Suspira el tren
gimiendo por tu ausencia.
Retazos de nostalgia
descubren su secreto
en el dulce sopor de la inconsciencia
y vuelven hasta mí
aquellas flores blancas
que dejó como ofrenda a mi deseo
tu cuerpo adolescente.

El tiempo se ha hecho viejo.
Ansío dejar atrás la ardiente soledad
que me envenena.

¿Acaso no fue el nuestro
un olvido incompleto?

Espérame , amor mío,
pues tras el horizonte
descansaré en tus brazos.
De tu piel y mi piel
germinarán los besos esta noche,
y el alba nos traerá
la imagen vespertina

de los ángeles.

Trenes, por F. JAVIER FRANCO MIGUEL




Hay trenes que avanzan sin recorrido
por raíles en estrecho infinito,
locomotoras de tiempo marchito
buscando un horizonte confundido.

Ejes para un corazón malherido
mueven un sueño de marchar proscrito,
estaciones sin ningún destino escrito
para un tiempo que sin llegar ya se ha ido.

Cualquier tren sin saber se nos escapa
el porqué a tantos sentires añejos,
distintos e iguales en cada etapa.

La meta cuanto más cerca más lejos,
horizonte que se ase y no se atrapa,
reflejos de espejismo son reflejos.