La Oruga Azul.

La Oruga Azul.
La oruga se puso azul turquesa, porque presa de la luz de la poesía, reposa en las cuartillas de la mesa Impregnada de tinta y fantasía… (Antonio Peláez Torres),

miércoles, 14 de mayo de 2014

Cuatro elementos, por CARMEN HERNÁNDEZ MONTALBÁN

 

 Caminó durante todo el día sin descanso ni rumbo. Primero un páramo reseco y polvoriento. Imprimió sus huellas sobre una línea horizontal e invisible. No sabía hacia dónde se dirigía, llegar no era su meta. No le inquietaba el tiempo ni la lejanía, no se preguntaba nada. Devoraba con la mirada amarillos cercanos, marrones profundos y ocres, sabiéndose firme bajo sus pies. Poco a poco fue naciendo en su consciencia el concepto de camino. Volvió sobre sus pasos buscando la línea marcada por sus pisadas, contaba los trechos, aprendió a contar, pero las huellas habían sido borradas por el viento.
   Se sintió perdido, miró hacia arriba, percibió el vacío intangible.  Se movió entonces; esta vez su propósito no era caminar sino alzarse, sostenerse en la incertidumbre de la nada. Sus extremidades perdieron peso, se extendieron, se ejercitó en el vuelo. Finalmente se elevó y planeó sintiendo la caricia de las alas, vio el suelo reducirse por debajo. Escuchó la sonata de la brisa, olvidó el silencio. Descubrió los rincones donde habitaba el sonido.
   Entonces percibió una luz a lo lejos, un haz de luz cegadora descendiendo de unas formas grises y blancas. Después vino el estruendo, un estruendo ensordecedor. Lo alcanzó el rayo, durante milésimas de segundo sintió la quemazón insoportable y experimentó un dolor intenso. Sintió reducirse su ser a una partícula, apenas un punto luminoso que acabó por unirse a la llama.
   Se trasformó en ceniza, fue golpeado por el torrente de lluvia hacia el suelo, disuelto en la corriente fría que lo abrazaba. Corrió veloz por infinidad de surcos, penetrando en las rocas o desapareciendo. Supo de la oscuridad y de la luz, de lo minúsculo y de lo inmenso, de lo tangente y de lo incorpóreo, de lo vacío y de lo lleno.
   Fue, esa era su certeza, ser, incógnita constante para la humanidad, para quien entender su origen es la eterna quimera.

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